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El joven masái que amaba a los leones

EPO reconoce por toda su obra al químico español Avelino Corma y ofrece una presentación estelar para la nueva categoría de jóvenes inventores, con victoria de un pastor de vacas keniata

JULIO MIRAVALLS | 10 de julio de 2023
Convertir la basura en combustible, combatir el ruido, ahuyentar leones, evitar que exploten las baterías, almacenar hidrógeno y dedicar la vida a la química (es decir, el español Avelino Corma). Esos son los argumentos en 2023 para ser considerados los mejores inventores.

La gala anual que organiza la Oficina Europea de Patentes y ya casi había adquirido la etiqueta de tradicional, se celebró este año en Valencia. Pero con un nuevo formato online, hijo de las distancias humanas marcadas por la pandemia.

Fue una gala, destinada a anunciar y entregar los premios EPO correspondientes a 2023, con cierto aire de concurso de televisión, con un ritmo aceptable, un poco de sobreactuación de la presentadora, Filomena Cantela, y seguramente un notable ahorro para la organización, que en años prepandémicos movilizaba a cientos de personas en alguna ciudad europea.

Y así, lo anecdótico se superpone a lo relevante, porque a la comunicación del evento le falta una pieza: el contacto directo de los periodistas con los candidatos. Hablar, aunque sólo sea breves minutos, con la mayoría de ellos para escuchar sus anécdotas, rebuscar el lado curioso, saborear lo humano o emocional de cada invención y encontrar ese punto de relato que acerca de una manera más atractiva y personal al interés cotidiano de los lectores lo extraordinario de esas hazañas innovadoras.

Pero, claro, la EPO puede entender que esa no es su misión. En la gala se muestra la obra de tres candidatos por cada una de las cuatro categorías tradicionales (industria, pymes, investigación y países fuera de EPO), resumida cada una en unos segundos de vídeo. Y así, al final puede quedar un desapasionado resumen sintético de la cita como el del primer párrafo de este reporte. Son demasiados detalles, demasiadas tecnologías, para tratar de explicar su alcance.



En esta ocasión, para dar mayor relevancia a la nueva categoría de jóvenes inventores (hasta 30 años), cada uno de los tres candidatos tuvo ocasión de presentar un pequeño espectáculo personal en directo, intercalados entre premio y premio. Desde el juego de laboratorio del expansivo Fion Ferreira (que quedó tercero) hasta la impresionante puesta en escena con ropajes étnicos de Richard Turere (el ganador). Fue lo más ameno de la gala.

Un investigador español ‘rara avis’

Avelino Corma./EPO

A la postre, lo más cercano para la sede española fue el premio a toda una vida, sin terna de candidatos, para el químico castellonense Avelino Corma. Él se define a sí mismo como «un hombre que no ha perdido la curiosidad». A sus 71 años (cumplirá en diciembre los 72) no ve motivo para jubilarse. Sigue en la docencia y en la investigación molecular de catalizadores sintéticos, especialmente para mejorar productos y combustibles derivados del petróleo.

Con más de 200 patentes en su haber, Corma (cofundador del Instituto de Tecnología Química de Valencia en 1990, dedicando dinero de sus royalties) es rara avis en el panorama general de la investigación española, cuyos protagonistas tienden más a intentar publicar sus hallazgos que a convertirlos en posibles productos industriales. Consideración esta que, sin embargo, no impide que él también haya publicado más de 1.400 artículos científicos.

La gran triunfadora de la gala fue la francesa Patricia de Rango, acompañada de un equipo en el que se integran Daniel Fruchart, Albin Chaise, Michel Jehan y Nataliya Skryabina. Sus nombres se repitieron dos veces, como ganadores del premio a la investigación y del premio elegido por votación popular.

El trabajo del equipo se centra en el almacenamiento de hidrógeno. Una patata caliente para la retórica medioambientalista, que ya se apresura a enterrar diversas fuentes energéticas sin tener resuelto de manera clara el problema de discontinuidad e incertidumbre de las renovables.

Patricia de Rango, segunda por la derecha, con su equipo./EPO

El grupo de De Rango ha inventado un material con hidruro de magnesio, adecuado para construir recipientes en los que guardar el hidrógeno verde (o de cualquier otro origen, claro), incluso durante periodos prolongados, con las exigencias de elevada presión y condiciones ignífugas. Hay que comprimir el gas a 700 bares, para licuarlo a bajas temperaturas de 253 grados bajo cero.

Sus competidores eran el alemán Harald Hass, inventor de un sistema para transmitir internet de alta velocidad a través de luces led (Lifi), y los islandeses Thorsteinn Loftsson y Einar Stefánsson, que tratan con nanotecnología el edema macular diabético, evitando la inyección de fármacos directamente en el ojo.

Aplicaciones industriales

Los premios a la aplicación empresarial de las invenciones se reparten en tres categorías: el premio a la industria, el dedicado a las pymes y el que se otorga a inventores de países fuera de la EPO.

El premio a la industria fue para el equipo finlandés liderado por Pia Bergström, con Annika Malm, Jukka Myllyoja, Jukka-Pekka Pasanen y Blanka Toukoniitty. Su invención es un proceso para reciclar basura y residuos de origen animal en productos reutilizables, como combustibles.

Pia Bergström y su equipo./EPO

El equipo premiado competía con los belgas Michiel Dusselier y Bert Sels, autores de un proceso de economía circular, barato, para producir bioplásticos, y con el grupo austro-alemán de Josef Faderl, Siegfried Kolnberger, Thomas Kurz y Andreas Sommer, creadores de una variedad de acero más ligero, pero fuerte y resistente a la corrosión, para fabricar partes de automóviles.

Las físicas irlandesas Rhona Togher y Eimear O'Carroll se impusieron en el apartado dedicado a las pymes, con un material acústico aislante, reductor de ruido, que puede tener aplicaciones desde la industria aeroespacial hasta la del automóvil. Lo llaman SoundBounce, es más fino que los materiales que se utilizan habitualmente y aseguran que es especialmente efectivo para las bajas frecuencias.

Los finalistas fueron el bioquímico francés Antoine Hubert y su equipo, desarrollador de granjas verticales de insectos para producir alimentos (para animales y humanos) y fertilizantes; y el ingeniero italiano Luca Rossettini, que ha diseñado un dispositivo (lo llama D3) con motor propio y control remoto, para desorbitar basura espacial.

De los candidatos de fuera de EPO (resto del mundo), el triunfador fue el chino Kai Wu, con su equipo, que ha desarrollado diversas funcionalidades para mejorar la seguridad y rendimiento de las baterías de ion de litio. Sus inventos tratan de evitar el riesgo de cortocircuitos, sobrecargas y recalentamiento y posibles explosiones e incendios de las baterías.

Un miembro del equipo de Kai Wu recogió el premio en su nombre./EPO

Trabaja tanto con materiales más seguros, fosfatos de ion de litio, como en una tecnología para el empaquetado de las celdas que ayuda a incrementar la densidad energética de las baterías, todavía un talón de Aquiles para el automóvil eléctrico. El ganador del premio no asistió personalmente a la gala en Valencia y el premio lo recogió un representante de su equipo.

Fueron finalistas los austriacos Thomas Oxley y Nicholas Opie, autores de un implante cerebral para establecer comunicaciones bidireccionales (pensado para pacientes con parálisis y dificultades para expresarse); y el equipo capitaneado por el indio Kripa Varanasi y el estadounidense David Smith, ingenieros mecánicos del MIT y autores de un sistema de empaquetado que evita que se le adhieran sustancias viscosas, reduciendo la basura en tuberías, envases de comida o contenedores.

Inventores jóvenes

Como ya se ha indicado, al galardón a los jóvenes inventores, lanzado por la Oficina Europea de Patentes el pasado año, se le ha concedido en esta gala el máximo protagonismo, dando a los tres finalistas la oportunidad de presentar en persona sus invenciones y concediendo, además, un premio en metálico a cada uno de ellos.

El ganador fue un joven masái keniata de 22 años, Richard Turere, que se presenta como «protector y guerrero» de su pueblo, preocupado por los ataques de los leones al ganado y, al mismo tiempo, por la escasez de leones, que puede poner en peligro de extinción la especie si se los aleja a tiros (o se les mata) para proteger a los rebaños: «Sólo quedan unos 20.000 leones en el mundo, en Kenia tenemos únicamente 2.000 y perdemos 100 cada año…». Ha cuidado las vacas de su tribu desde que tenía 9 años. También quiere proteger a los leones.

Richard Turere muestra el invento por el que fue premiado./EPO

Turere ha diseñado un producto registrado como Lion Lights, que utiliza secuencias de luces para ahuyentar a los leones de los corrales donde se guardan los rebaños. Se utiliza ya en varios países africanos, en la India y en lugares de Sudamérica, donde, dice él, también funciona con los pumas, el león de montaña que vive desde Canadá hasta la Patagonia.

Además de la distinción como vencedor en la categoría, Turere recibe un premio de 20.000 euros en metálico.

Filipa de Sousa./EPO

La portuguesa Filipa de Sousa quedó en segundo lugar, con un premio de 10.000 euros, por inventar un sistema dedicado a la educación para niños con dificultades de visión, utilizando objetos tangibles, bloques en 3D, con los que se pueden elaborar programaciones y enviar comandos a un robot.

Fionn Ferreira./EPO

El irlandés Fionn Ferreira, tercero y ganador de 5.000 euros, ha creado un sistema basado en el magnetismo de un fluido férreo, con el que consigue extraer del agua los microplásticos que superan cualquier filtro, sin utilizar reacciones químicas, aunque él empezó a desarrollar su invento como estudiante de química. El procedimiento de limpieza, asegura, se puede utilizar incluso para agua de beber inmediatamente.




1616 palabras / etiquetas: Oficina Europea de Patentes EPO, Gala de los Inventores, Avelino Corma
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GALA DE LOS PREMIOS ANUALES DE LA OFICINA EUROPEA DE PATENTES