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Hélène Guillaume aplica Inteligencia artificial frente a los tabúes sobre el cuerpo femenenino

Ultramaratoniana y triatleta, su startup Wild.ai crea una plataforma de datos sólo de mujeres, para optimizar el entrenamiento, la nutrición e incluso el momento sicológico en los diversos ciclos vitales

JULIO MIRAVALLS | 23 de julio de 2021
Hélène Guillaume se identifica como científica de datos. Estudió matemáticas y «riesgo financiero», ha trabajado en un fondo de inversiones y en consultoría de inteligencia artificial. Por otra parte, en su «lado personal», ha practicado «siempre» un montón de deportes. Algunos de extrema dureza: rugby, natación (y natación en aguas heladas), surf, esquí… es ultramaratoniana y triatleta.

«Me encanta estar al aire libre», justifica. Y así explica a este lego cómo se le ocurrió crear su startup Wild.ai, presentada en el reciente festival digital Tech Chill: «En el mundo del deporte se recogen muchísimos datos, pero no hacíamos nada con ellos. Y, personalmente, apenas comprendía mi propio cuerpo. Hacía un montón de pruebas, pero sin aprender nada con el uso de los datos…».

Lo que la movió entonces nos lleva ahora a una conversación directa, clara y liberada de tabúes y tapujos, sobre el cuerpo femenino y la aplicación de inteligencia artificial, íntegramente dedicada a analizar la actividad física, el entrenamiento, la nutrición e incluso la sicología de la mujer.

«La razón para crear Wild.ai es que el 80% de las investigaciones médicas todavía se hacen con parámetros masculinos. Y en el deporte es todavía peor. Hay un 4% de los presupuestos dedicado a las mujeres, pese a que nuestros cuerpos son muy diferentes», afirma.

«Como mujeres, atravesamos grandes etapas diferentes en la vida. De joven eres atractiva y tratas de no quedarte embarazada. Luego intentas quedarte embarazada. Después lo consigues y entonces te acercas a la menopausia. Llega la menopausia y nuestros cuerpos son muy distintos, porque no tienes el mismo metabolismo que una chica de 21 años…», detalla Guillaume casi sin pararse a respirar.



«Durante 40 años, mientras tenemos el ciclo menstrual, el cuerpo cambia cada día según la actividad hormonal así que las necesidades del cuerpo van cambiando», añade.

«Un ejemplo: cuando estamos teniendo el periodo, y en torno al momento de la ovulación, necesitamos grasas después de una actividad. Necesitamos medir muy bien la ingestión de proteínas. Si no lo haces correctamente te desestabilizas. Es como si cultivas un campo y plantas las cosechas equivocadas en la temporada errónea».

Una cuestión que le incomoda es que «se ve como si el cuerpo femenino tuviera una especie de fallo, y escuchas cosas como que las mujeres están malhumoradas, agresivas, o emotivas. Siempre suena negativo, cuando realmente tener esos ciclos es algo muy poderoso… Es como en la agricultura. El invierno deja paso a la primavera, que es el resurgimiento de la exuberancia y el reverdecer».

CUERPO CAMBIANTE

«Crecí creyendo que no molaba ser chica, porque escuchaba que los hombres tenían cuerpos perfectos y consistentes, y las mujeres, un cuerpo cambiante…», confiesa Guillaume.

«Empecé a analizar mis propias inseguridades y la manera en que había crecido. Yo era 'un chicazo' [utiliza la expresión 'tomboy'], lo que en francés se entiende como 'un chico fallido'. Y eso es muy duro. Cuando competía en rugby, levantándonos a la cinco de la mañana en invierno, oía decir: 'chicas jugando al rugby… qué bonito', pero las mujeres no tenían espacio en los medios, porque no interesaban. Es insultante», resopla.

«¿Cómo podemos cambiar esa perspectiva?», se pregunta. «Las mujeres son superpoderosas, nunca han sido débiles, y hay que cambiar ese mensaje en el público, en la prensa y hacer que la gente hable de estas cosas».

Así que esos fueron los antecedentes que le condujeron a lo que hace ahora. «Que es una investigación profunda sobre el cuerpo de la mujer, para trasladarla a nuestra app móvil y que esta ayude a la mujer a comer, hacer ejercicio y dormir. E incluso con su estado anímico. Tanto si está en el ciclo menstrual, como si está haciendo control de natalidad o en menopausia. Todo esto es asombrosamente natural».

Algo, sí, natural, aunque, seguramente, le lleva a enfrentarse a unos cuantos tabúes. »¡Oh!, sin duda. Enormemente. Hay muchas cosas, como algunas palabras: periodo, fluidos cervicales… Cuando intentamos tratar con sinceridad temas femeninos tenemos problemas como el de usar las palabras reales. Pero es más profundo, porque afecta directamente a la sexualidad. Y la razón por la que no se abordan más las cuestiones relacionadas con la salud femenina es porque hay tabúes. Entra en el aspecto íntimo de si practicas sexo y la gente no puede hablarlo, porque da mucha vergüenza. Es tabú», ratifica Guillaume.

Como deportista que es, le llama la atención que «muy a menudo los entrenadores nunca preguntan a sus atletas si están teniendo sus periodos o no, porque eso pertenece al mundo del tabú. Y creo que hay que diferenciarlo de tu vida sexual, que es personal… pero no se habla de nada de ello».

Todas estas cuestiones a ella le afectan también directamente cuando busca financiación para su startup, o tiene que hacer una presentación, porque «muy a menudo soy la primera persona que habla de estas cosas… resulta absolutamente divertido».

Seguramente es piadosa ese último calificativo. Por otra parte, es posible que su discurso sobre la mujer, que es la piedra angular de su compañía, choque un poco con el concepto de igualdad entre hombres y mujeres en tabla rasa.

IGUALES, PERO NO LO MISMO

«Sí, somos iguales… pero no somos lo mismo. Y una gran diferencia es que nosotras llevamos dentro a los niños. Las tecnologías más avanzadas no pueden crear un ser humano y no queremos niños hechos en una caja de plástico. ¿Cómo podemos fomentar un clima social que asuma que tener un niño es cosa de ambos, hombres y mujeres? Porque es algo increíble», asevera.

«No puede verse como algo negativo que el cuerpo femenino sea capaz de crear un ser humano, en plan de 'vaya, ahora dejará de trabajar unos años'. Decimos que una startup es como un hijo. Pues un hijo es como una startup. Es crear algo de cero y necesitas aprender un montón de cosas, adquirir un montón de habilidades».

Volviendo a lo que hace la app de Wild.ai, la recolección de datos también toma en consideración el aspecto sicológico de cada momento. «Sí. Cuando estás en el ciclo, tenemos los síntomas a través de los wearables, pero también puedes introducir datos manualmente sobre cómo te sientes, con cuántas ganas te entrenas, cómo estás de estresada y datos subjetivos, como el estado de ánimo».

Con todo ello, gracias a la IA, «ahora comprendemos cómo alimentarse correctamente, cómo aportar los nutrientes adecuados y qué tipo de ejercicio es el apropiado en cada momento. Si esto se hace bien, se pueden mitigar los síntomas molestos y mejorar el rendimiento».

Cuando decidió crear Wild.ai, apenas había alguna tecnología de Adidas para entrenamiento («bueno, seguramente habría otras cosas», duda). Se incorporó a una incubadora londinense llamada Entrepeneur First, «que trabaja con tecnología profunda» y se dio cuenta de que «no sólo sabíamos poco de los seres humanos, sino prácticamente nada de las mujeres. Y a nadie le importaba».

PLATAFORMA DE ENTRENAMIENTO

Ahora puede decir que ha construido «una plataforma» que sirve tanto a las mujeres que deciden controlar su propia actividad física, a través de la app en el móvil, como a entrenadores que buscan apoyarse en datos. Cuenta con asesores médicos y sicólogos.

«Tenemos una gran variedad de mujeres que desean poder comunicarse con un entrenador personal, o un nutricionista. O que desean compartir sus datos. Y en el otro lado de la plataforma, si eres un profesional que trabaja con mujeres puedes acceder a sus datos, para entenderlas mejor».

Además, se plantea la posibilidad crear una 'academia' para «entrenar a los profesionales en nuestra tecnología», señala Guillaume. «Tiene sentido, porque mucha gente nos pregunta cómo pueden 'subirse a bordo' con nosotros».

La utilización de los datos, cumpliendo rigurosamente la normativa GDPR, podría ser aplicada también al desarrollo de medicamentos. «Muchas medicinas deberían llevar el mensaje 'si está embarazada, no lo tome', porque no han sido probadas en mujeres embarazadas. Así que, si lo estás, prácticamente no puedes ponerte enferma. Es un gran problema social, pese a que tenemos el dinero y la potencia computacional para simular muchas pruebas sin necesidad de un sujeto humano. No hay excusa para no probar con todo el espectro femenino, cualquiera que sea su momento vital, etnia, situación social y económica y educación».

Por cierto, le preguntamos, ¿cómo es su modelo de negocio, de dónde saca sus ingresos?

«Nuestra app es el primer cliente que aprovecha toda esta información, pero esta se recoge a través de una API, por integración tecnológica con un montón de dispositivos». Se refiere a dispositivos de Garmin, Apple, Oura Ring… capaces de medir ritmo cardiaco, temperatura y otros parámetros. El análisis de los datos es cosa de su algoritmo.

De momento la compañía está «en una etapa previa a tener ingresos». Aunque Wild.ai fue creada hace cuatro años, la aplicación está disponible desde enero. Su idea es que funcione por suscripción, «pero todavía no hemos empezado a cobrar», indica.

Paradójicamente, el equipo de Wild.ai lo integran tres mujeres y cinco hombres. Todos entregados a la misión y la mayoría entusiastas del deporte. La app tiene ya unas 12.000 usuarias. Sobre todo en Estados Unidos, Reino Unido (tiene sedes en Londres y San Francisco) y Australia, porque la app sólo está en inglés. «También tenemos usuarias en otros países de Europa, pero la gente prefiere relacionarse en su propia lengua…», concluye Guillaume.




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