¡Qué inventen ellos!
(Y gracias...)
La Fundación Cotec presenta su encuesta de percepción de la innovación que indica que tenemos más fe en ella que nunca, pero creemos menos en España como país innovador
JULIO MIRAVALLS | 12 de marzo de 2021
Los españoles tenemos más fe en la innovación que nunca, pero creemos menos en España como país innovador. Y lo mismo, respecto a las grandes empresas. De modo que, ¡qué inventen ellos! Y gracias, porque resulta que sí nos sentimos bien capacitados para subirnos a la ola de lo nuevo (bueno, el 60%, sí; el 40%, no; lo cual, extrapolando, son nueve millones de autoexcluidos). Una ola que, con tales percepciones, esperamos, sin duda, que nos llegue de fuera. Como toda la vida.
Tirando de brocha gorda, es de temer que esas son las conclusiones reales de la encuesta publicada hoy por Fundación Cotec, sobre la percepción social de la innovación. Una consulta para la que, en esta cuarta edición, se ha multiplicado por tres la muestra tomada por la agencia demoscópica Sigma Dos, con un total de 7.251 entrevistas telefónicas, y que ha sido realizada en plena pandemia, durante el cuarto trimestre de 2020.
A pesar de querer alumbrar los datos con una linterna de optimismo, la realidad es que el pulso que transmite la ciudadanía parece tener más que ver con la introspección y el egocentrismo inducido por los encierros, las restricciones de movimiento y la evitación del contacto con los demás. A falta de vida social, cada uno mide las expectativas en clave personal.
Y de eso se deducen resultados reales, como que los que se han visto forzados al teletrabajo (el total pasó del 10% al 20% de la población ocupada) se sienten capacitados para hacerlo (el 93%) y se ven “igual o más productivos que cuando van a la oficina (78%), que ha mejorado su conciliación personal (62%) y que su empresa tiene planes para continuar con el teletrabajo cuando pase la pandemia (59%)”.
Además, los que poseen estudios, que es el grupo en el que más creció el teletrabajo (del 14% al 29%) y en especial los que viven en ciudades, creen en que la tecnología aportará más empleo, mientras que los menos educados (para quienes no varió el porcentaje de teletrabajadores, cifrado en el 3%) y los residentes en pequeñas poblaciones no lo ven tan claro. En el dato total, un 50,2% de los encuestados sí cree que habrá creación neta de empleo y es la primera vez que este dato crece desde que Cotec empezó a hacer la encuesta en 2017. Pero resulta que los que dan respuestas negativas son básicamente los parados, los estudiantes y los residentes en municipios con menos de 2.000 habitantes. Mal dato, para quienes tengan que medir la brecha de la desigualdad.
Por cierto, los habitantes en poblaciones grandes creen más que la revolución tecnológica facilitará el desarrollo económico y social de las poblaciones rurales. Aunque en general todos los grupos dan una mayoritaria respuesta positiva, con incremento respecto a la encuesta anterior. En los municipios más pequeños la visión optimista oscila entre el 52% y el 53%, mientras que en los más grandes va del 54% al 59% (este último porcentaje se da en los de 50.000 a 100.000 habitantes y en los de más de un millón). Probablemente todos pensamos en el efecto de la huida al campo para teletrabajar… los que puedan.
Y hay que añadir otra percepción para alejar triunfalismos: según los datos destacados por Aleix Pons, director de economía de Cotec, en la presentación, decrece la fe en los políticos para gestionar el asunto y muy poquitos creen en la educación que se imparte en España como preparación para encontrar trabajo. El 73% del total opina en negativo y en el grupo de estudiantes encuestados esa negación alcanza al 80%.
Sólo el 4% cree todavía que España está entre los países más avanzados de Europa en innovación, el 50% nos ve entre los menos avanzados (subiendo, hace un año eran el 33%) y el 44% se conforma con estar en la media europea (bajando desde el 57%). El 74% cree que en España hay “poca cultura de innovación” (hace un año eran el 66%) y quienes ven como innovadoras a las grandes empresas pasan del 47% en 2019 al 39% en 2020, con un 40% negativo. A cambio, se mantiene la percepción respecto a las pymes en un 48% positivo y un 33% negativo. Evidentemente, hay un alto porcentaje sin opinión al respecto.
Como tributo a lo padecido durante 2020, hay percepciones que sitúan a la salud entre las preocupaciones e intereses del personal. La investigación (vacunas) es lo que más, 3,2 puntos sobre 4, entre seis apartados que dejan al lugar de residencia en lo menos relevante, 2,7 puntos. En el orden de prioridades para el gasto público, lo primero es la salud (4,4 puntos sobre 5), lo segundo la educación (3,5) y en tercer lugar, las pensiones (2,9). La inversión en I+D, cultura y medio ambiente van en la senda descendente, hasta una última posición para la Defensa, que sólo se valora en 0,8 puntos.
Pese a esas valoraciones, hay datos como que el 78% cree que la inversión en I+D es insuficiente; el 68% considera que las leyes no favorecen la innovación; el 43% de las mujeres no se ven capaces de competir en un futuro mercado de trabajo automatizado y tecnológico, pero el 50% de los encuestados sí cree que la automatización es una oportunidad para reducir “la brecha de género”.
Volviendo a la visión egocéntrica que pudiera inspirar las respuestas, el 71% de la población entiende que, “aunque la automatización tendrá un efecto disruptivo sobre el mercado laboral, su propio puesto de trabajo no desaparecerá”. Incluso el 54% de los que tienen empleo creen que su puesto “no será automatizado de ninguna manera”.
Y, por supuesto, una queja: el 88% de los consultados dice que debería existir un derecho a la desconexión digital. Lo curioso es que, ahora que el teletrabajo se ha hecho más real, ese porcentaje ha bajado un puntito respecto a la encuesta de 2019.
La presentación de la encuesta se ha hecho en Logroño, (“por primera vez fuera de Madrid”, subraya el director de la Fundación, Jorge Barrero), con un componente territorial, por comunidades, que ahora puede evaluarse con el incremento de la muestra. Casualmente (no será la elección del escenario), La Rioja es la región que más valora positivamente la innovación (84%) seguida por Madrid (83%) y Aragón y Galicia (ambas 81%). Sin embargo, sólo los residentes en País Vasco, Navarra y Cataluña consideran que sus regiones son innovadoras. En el resto de los territorios prevalece la opinión negativa.
Para Cristina Garmendia, presidenta de Cotec, “el shock global que hemos vivido nos va a permitir avanzar a un modelo más abierto y más social”, en relación con la innovación, revalorizada por el impacto del virus. Cree que han sido factores contribuyentes “las múltiples aportaciones de innovación científica y tecnológica a la lucha contra la pandemia, pero también las innovaciones regulatorias y organizativas”. Sin embargo, en la medida que “el modelo amenaza la equidad entre personas, empresas y territorios”, advierte que “el camino para corregir estos defectos no debe ser la desafección creciente”, sino “la crítica constructiva y participativa”.
La presidenta de La Rioja, Concha Andreu, remató la presentación subrayando la reacción de empresas en su comunidad, en la fase crítica del ataque del virus, cambiando su actividad para producir trajes EPI de protección para el personal sanitario. Según la encuesta puede presumir de presidir la región que se siente mejor identificada con la innovación.
La encuesta se puede encontrar con todos sus datos en cotec.es.
URL permanente: https://apuntelego.es/apuntes/2021/20210311_encuesta_cotec_percepcion_innovacion.html
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