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Firma virtual, o con tinta de verdad a distancia

La compañía canadiense Syngrafii incorpora el español a su tecnología de autentificación y aceptación de documentos en remoto

JULIO MIRAVALLS | 26 de agosto de 2020
La compañía canadiense Syngrafii, creada en Toronto en 2013, anuncia la adopción del idioma español para dos de sus productos, eSignature y Video Signing Room (VSR) en su nueva versión de la plataforma 2.1. También pueden utilizarse en inglés y francés y la empresa anuncia la adaptación a nuevos idiomas próximamente.

Syngrafii trabaja en un asunto particularmente delicado en el mundo digital: la firma de documentos, la autentificación y certificación de actos en los que queda de manifiesto la voluntad de personas o entidades de establecer determinados compromisos, con una tecnología que «no permite cortar y pegar firmas o la reproducción de firmas preestablecidas, impresas o basadas en imágenes». Es decir, «firmas en titnta de un solo uso”, que es lo que en 2006 reclamaba la escritora Margaret Atwood, para atender a los fieles que le pedían firmar sus ejemplares ya en plena fiebre digital.

La firma digital es un reto que afrontan de diversas maneras empresas de todo el mundo. Hay algunas aproximaciones españolas muy interesantes, aparte de la gran infraestructura de hardware y software puesta en funcionamiento por el Consejo General del Notariado, para el que la firma es el máximo activo profesional.

En el caso de Syngrafii hay una aproximación al asunto desde múltiples puntos de vista, con soluciones muy diferentes.

Utiliza soluciones basadas en la web, para lo que puede utilizarse cualquier dispositivo, desde un móvil hasta un PC de sobremesa, con diversas opciones de flujos de trabajo, con firmas secuenciales o simultáneas, con asistencia en persona o grupo a través de videoconferencia, con Syngrafii iinked Paper y el sistema Video Signing Room (VSR).



VSR es un sistema propio y patentado de videoconferencia, en una habitación virtual para firmas, en el que todo lo que ocurre queda grabado y archivado, junto con la pantalla compartida y los documentos, el chat entre los participantes y el audio, para acreditar las acciones de las partes. Ese material queda registrado en un archivo maestro, como respaldo de certificación de lo acordado.

La opción Paper permite compartir y firmar documentos en un entorno de sesión en vivo, en la que se puede agregar una imagen de identificación al documento, tal como previamente se haya acordado. El remitente controla el flujo del documento y los tipos de firmas permitidas. No se requiere procesamiento previo de los documentos. Syngrafii tiene una API propia para la integración en sistemas de gestión de diversos formatos de documento existentes, o puede usarse el complemento de Microsoft Word para permitir el envío de documentos para firmarlos directamente desde el programa.

Según asegura la compañía, con sPaper, su solución propietaria que soporta escritura a mano, «el usuario puede anotar libremente cualquier parte del documento como si estuviera firmando una hoja de papel con un bolígrafo, lo que brinda la misma experiencia de usuario que una transacción en persona y ofrece una seguridad de cumplimiento y no repudio mucho mayor». El sistema ofrece seguridad de tipo biométrico, detectando la velocidad, cadencia y presión ejercida durante la firma, asegurando que cada acto es único, con una seguridad muy superior a las conformidades establecidas con un click de ratón.

La anotaciones del usuario son controladas por el sistema, para hacer una auditoria histórica del proceso, se pueden incrustar elementos de identificación, como documentos de identidad, y una vez completadas las firmas el documento se expende por igual a todas las partes en la misma sesión.

Otra opción tecnológica que añade Syngraffi es el artefacto que denomina Longpen, y que aplica una firma real, con tinta de verdad sobre papel, en modo remoto. Se trata de un dispositivo, una 'pluma robótica', que capta el movimiento de firma ejecutado sobre un dispositivo móvil y lo reproduce sobre papel, con un elemento articulado que incorpora un bolígrafo o pluma para escribir. El firmante puede ver cómo su firma queda físicamente estampada a distancia, con características de seguridad biométrica. En este caso, además de los metadatos de la operación, todo se registra también con fotos y vídeo, dejando un archivo visual para la auditoría.

La compañía canadiense ha aplicado su tecnología en ámbitos internacionales, algunos de particular complejidad como la Comunidad de África Oriental, que integra seis Estados, Burundi, Kenia, Ruanda, Sudán del Sur, Tanzania y Uganda.

El CEO y fundador de la empresa, Matthew Gibson, confía ahora en que, al «poder atender a los clientes en español, Syngrafii ahora podrá trabajar con 400,000 canadienses de habla hispana, 41 millones de estadounidenses de habla hispana, 47 millones de españoles y 572 millones de hispanoparlantes en todo el mundo».




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