La Ciudad Blanca bajo el volcán
En realidad son cuatro: Misti, Chachani, Pichu-Pichu y Nicholson. La última gran erupción fue hace 549 años, se estima que ocurre una cada 500 a 600 años
JULIO MIRAVALLS | 20 de agosto de 2019
PERU (DÍA 3) AREQUIPA
La ciudad de Arequipa vive bajo la sombra del volcán. O, mejor dicho, bajo la sombra de cuatro volcanes (Misti, Chachani, Pichu-Pichu y Nicholson) que proyectan la amenaza de fuego y hielo de sus cumbres, mientras suministran la piedra maestra para la construcción de edificios sólidos, con muy buen aislante para la temperatura interior y capaces de soportar la sacudida del terremoto. La última fue en 2001.
El volcán Misti, «el tercero más peligroso del mundo, aunque también el más monitorizado», según la explicación del guía local está activo. Con frecuencia arroja fumarolas. Han pasado 549 años desde su última erupción, en 1470. Dicen los expertos que lo hace «cada 500 o 600 años…».
Para llegar a Arequipa desde Lima hay que volar hora y media, levántandose casi en la la media noche para un despegue muy temprano y pasar otra vez sobre los Andes, aunque ahora con vistas a picos nevados y un descenso de altura menor. El Misti alcanza los 5.850 metros. La ciudad de Arequipa está a unos 2.500 sobre el mar. Para trepar a la cima del volcán hay que dedicar dos días y una noche. Pero es peligroso. A veces mueren excursionistas que lo desafían.
El cambio de ambiente es brutal. Frente a Lima, «la ciudad siempre gris», Arequipa reclama crema de protección solar del máximo factor posible. Los edificios reverberan en La ciudad blanca. El sol abrasa la piel, por la altura y la sequedad ambiental. Y, aunque la temperatura es moderada, incluso inferior en algún grado a la capital, la sensación es de mucho calor.
Las principales construcciones están hechas con un regalo de la naturaleza volcánica, la ignimbrita, lo que aquí llaman piedra sillar. Se trata de un material que no surge de la lava ni de los trozos de piedra que arroja la boca de fuego, sino de los gases que expulsa, condensados y enfriados bruscamente hasta solidificarse. «Es nuestro mármol de Carrara», dice orgulloso el experto. El sillar es mayoritariamente blanco, aunque también se encuentra una variedad rosada. Cuando empezó a usarse, las piedras se cortaban a mano, con ciertas irregularidades. Hoy, con el corte industrial, se producen paralelepípedos perfectos que se ajustan con pulcra exactitud.
Los edificios más clásicos en la ciudad fundada por Garci Mayor de Carvajal el 15 de agosto de 1540 solían tener bóvedas de medio punto. Demostraron no ser lo bastante buenas para resistir movimientos telúricos como el más reciente de 2001, un grado 8 en la escala de Mercalli (más benigna que la de Richter). Ahora los techos se refuerzan con vigas de hierro, usando raíles del ferrocarril.
PROHIBIDO EDIFICAR
La tensión volcánica está tan presente que se relata una poética historia quechua de cómo se enamoraron el volcán Chachani (entidad femenina) y la formación montañosa de el indio dormido, que alberga al volcán Pichu-Pichu (figura masculina para completar la dualidad tan propia del simbolismo religioso indio). Los dioses, disgustados con esta relación, enviaron al volcán Misti como carabina, para plantarse entre medias de ellos y separarlos.
Lo cierto es que la comuna de Arequipa, viendo que ahora la urbanización va trepando con peligro por la falda del volcán dominante, ha promulgado normativas para restringirla con un mapa que señala las líneas rojas que no se pueden sobrepasar. Aún así, se sigue construyendo fuera de la legalidad y la consecuencia es que los funcionarios municipales sancionan a las casas que rebasan los límites establecidos cortándoles la luz, el agua corriente y las salidas de alcantarillado. La impresión que se transmite al visitante es, a la postre, de precaria espera del momento que fatalmente ha de llegar: la próxima erupción. Mientras la vida sigue…
CIERRE DEL CENTRO AL TRAFICO
Este lunes, 19 de agosto, la ciudad ha estrenado otra normativa municipal que cierra el centro histórico a la circulación de coches particulares. Sólo taxis, vehículos de transporte y servicios turísticos. Arequipa es muy turística y el centro está lleno de hoteles, restaurantes y tiendas donde comprar el fino y carísimo tejido de vicuña. Una prenda pequeña puede costar, por cierto, miles de euros.
Al atardecer, en el día de estreno de la restricción, la Plaza de Armas (núcleo central) y sus aledaños eran una insoportable procesión de taxis de todos los colores y tamaños, a la caza y captura de clientes. Si la idea era aligerar el tráfico, el resultado era un atasco monumental.
Entre tanto, en la periferia de la ciudad la vida crece en las cosechas sobre terrenos aterrazados con piedra sillar (lo llaman andenes), para aprovechar lo mejor posible el suelo. En la zona se crían alpacas, vacas y toros. Especialmente los toros de lucha, una tradición muy distinta a la lidia, llevada al parecer por los españoles de hace cuatro o cinco siglos. Aunque la mayoría de los españoles actuales jamás hayamos oído de ella.
El espectáculo consite en que dos toros se enfrentan entre sí, peleando a cabezazos y empujones, hasta que uno se rinde y huye. No hay muertes, ni intervención de hombre en esa lucha entre morlacos cinqueños de una tonelada, que dan réditos económicos a sus propietarios mientras son campeones. El Tribunal Constitucional de Perú, cuya sede está en Arequipa, ha aceptado pronunciarse sobre esta actividad, para refrendarla como tradición cultural o desautorizarla, si aprecia menoscabo y maltrato animal. Los arequipeños aguardan el fallo con la respiración contenida.
Pase lo que pase, por supuesto, habrá bronca entre defensores y detractores de la lucha de toros. La población de Arequipa tiene, además, fama de peleona y rebelde. Hace siglos mantuvo grandes enfrentamientos con Lima por criterios de gobierno. En el siglo XIX fue capital temporalmente, durante una de las guerras de Perú con Chile, cuando temieron que la capital fuera tomada por mar. Se hizo un traspaso legal de la capitalidad y luego, cuando el conflicto se diluyó en el océano, Arequipa se resistió a devolver el título todo lo que pudo.
MANIFESTACION CONTRA UNA MINA
Hoy la rebeldía se veía en la propia calle, con una intensa manifestación de campesinos bajando por San Francisco, hacia la Plaza de Armas, inflamados de fervor anticapitalista y ecologista contra el proyecto minero Tía María, para extraer cobre en el Valle del Trambo, que ya cuenta con la autorización gubernamental. Perú es uno de los mayores productores mundiales de cobre y de oro.
La última gran hazaña de distinción que narran los locales fue la consecución de “la foto más nítida del cometa Halley”, cuando se aproximó a la Tierra en 1986. La obtuvo el telescopio del observatorio de Carmen Alto, un barrio que mira de frente al volcán.
La foto no podrá repetirse cuando el cometa regrese en 2062, porque el telescopio se ha trasladado a África, al resultar perjudicada su capacidad por el aumento de luminosidad que desprende la extensa área urbana de Arequipa. Tal vez en esa ocasión la imagen la capte alguno de los instrumentos del observatorio ALMA, en la parte chilena del desierto de Atacama. La cabecera de ese desierto está en la región de Arequipa, pero mejor será no remover mucho ese asunto. En todo lo visto de Perú, incluso asomando algunas tensiones y rivalidades regionales internas, la vieja inquina y recelo con los antiguos enemigos Chile y Bolivia asoma con demasiada facilidad.
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