Estilos

Ciudad de balcones y procesiones

...Y de terremotos y tsunamis. El centro de la capital peruana se paraliza cada domingo para dar paso a coloridos desfiles religiosos

JULIO MIRAVALLS | 19 de agosto de 2019
PERÚ Día 2
«Lima es una ciudad de balcones y de procesiones», dice una limeña, plantada junto a la fuente que marca el Kilómetro Cero en la Plaza de Armas, el lugar que señaló Pizarro como centro de la ciudad que fundó el 18 de enero de 1535, en el valle del río Rimac.

Es domingo. La Plaza de Armas está cerrada al tráfico para dar paso a una o varias procesiones. Son actos religiosos pero están llenos de colorido, música y bailes que acompañan a los pasos con imágenes de varias vírgenes rumbo a la catedral.

Lo de los balcones no necesita más explicación que las fotos de los antiguos edificios coloniales, con sus voladizos cerrados con celosías, al estilo de las clásicas casas españolas.

O, quizás, no tan antiguos edificios. En realidad, a la primera definición hay que añadirle que, también, Lima es una capital telúrica. territorio de terremotos y amenaza de tsunamis. Aunque la ola gigante sólo lo visitó en una ocación que se recuerde: después del gran terremoto, grado 9, de 1746, con epicentro en El Callao. El océano Pacífico no lo es tanto.

El desastre fue entonces casi absoluto. En la población portuaria, totalmente arrasada, apenas hubo 200 supervivientes de sus 5.000 habitantes. En el Cercado de Lima (la capital amurallada), a 15 kilómetros, murió el 20% de sus 50.000 pobladores y se desplomaron o resultaron dañados la mayoría de sus principales edificios.

Entre los que sufrieron daños está la peculiar casa Aliaga, que ha pertenecido a la misma familia desde hace 16 generaciones.



Se trata de un casoplón de 1.700 metros cuadrados, con 40 habitaciones, junto al Palacio de Gobierno, en una corta callejuela que nace en la Plaza de Armas. Fue edificada por Jerónimo Aliaga, el capitán de Pizarro, su mano derecha y un aguerrido joven segoviano. El terreno, en un lugar privilegiado, se lo asignó el propio conquistador.

La casa, ocupada hoy por el descendiente Gonzalo Aliaga, está llena de muebles y recuerdos históricos, y parcialmente abierta a recorridos turísticos y eventos, para ayudar a sostener sus gastos.

Tras el violento terremoto de 1746, las partes dañadas de la casa, como otros edificios, fueron reparadas, con un material que llaman quincha. Lo usaron entonces para reparar los edificios con mayor garantía antisísmica. Es una mezcla de caña, madera y yeso que reúne propiedades de flexibilidad y elasticidad para resistir un movimiento, aunque nada pueda garantizar la integridad de la construcción ante un terremoto como el de hace 273 años.

Lima tiene muy presentes los riesgos. En edificios públicos y privados se señalan los puntos seguros en caso de seísmo. En la calle se encuentran carteles que avisan de lo que debe hacerse si viene un tsunami. Y hasta hay carreteras en la ciudad con barreras preparadas para cortarlas si se produce esa eventualidad.

El territorio, pese a esa inestabilidad geológica, tiene un largo pasado de ocupación humana, muy anterior a la presencia de los incas. Estos eran prácticamente unos invasores recién llegados cuando Pizarro conquistó Perú, con ayuda de algunas de las tribus que habían sido antes sojuzgadas con violencia y crueldad.

El museo arqueológico Larco deja constancia de 84 culturas milenarias repartidas por Perú, como la de Paracas, de la que muestra dos cráneos trepanados en cirugías de alto riesgo hace 2.500 años, tal vez para aliviar la presión intracraneal. Las pruebas acreditan que uno de los pacientes sobrevivió a la operación y el hueso volvió a crecer en los bordes del orificio practicado. El otro murió en la mesa del cirujano, que seguramente utilizó un cuchillo de obsidiana, tras anestesiar a su paciente con una mezcla de alcoholes.

La afición a los cráneos ahora se ha pasado a la impresión 3-D, reproduciendo los huesos auténticos que conservan los Dominicos. La iglesia de Santo Domingo trata de reconstruir los rostros de sus tres santos nacionales, San Martín de Porres (Fray Escoba), Santa Rosa de Lima y San Juan Macías con ayuda de la tecnología y la imaginación de artistas locales.




697 palabras / etiquetas: Perú, Lima, terremotos, tsunami, casa Aliaga
URL permanente: https://apuntelego.es/apuntes/2019/20190819_lima_ciudad_de_balcones_y_procesiones.html


**PUBLICIDAD**

VIAJES | PERÚ (DÍA 2) LIMA