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Armstrong, el primero en la Luna por casualidad

El primer designado, Grissom, murió en el incendio de Apolo I, Stafford renunció a serlo con Apolo X y Aldrin, señalado en el XI, no tenía sitio para salir del módulo

JULIO MIRAVALLS | 20 de julio de 2019
El 21 de mayo de 1969 la nave Apolo X, con su módulo de alunizaje y todo listo para el descenso, entró en órbita lunar. Los tripulantes hicieron todas las maniobras pertinentes, ensayaron cómo debían desensamblarse los distintos elementos y cómo debían volverse a acoplar y tres días después regresaron a la Tierra. No bajaron a la Luna.

Las pruebas del módulo lunar que hizo el Apolo IX fueron un éxito, así que «la NASA le ofreció a Tom Stafford [comandante de la misión Apolo X], descender y ser el primer hombre en pisar la Luna», cuenta Mark Kidger, científico de la Agencia Espacial Europea y gran experto en todo lo que rodeó al programa Apolo.

«Pero Stafford fue conservador y dijo 'no, gracias'. Es increíble», prosigue Kidger. «El creía que se debían realizar todavía muchos ensayos del alunizaje, por la seguridad. Es el astronauta que rechazó ser el primer hombre en la Luna». Si Stafford hubiera dado el paso adelante, él y Eugene Cernan hubieran sido los pioneros. Cernan logró tres años después llegar al satélite, como comandante del Apolo XVII. Y de hecho, es el último hombre que pisó la Luna, el 11 de diciembre de 1972. Con Apolo X, él y su comandante llegaron a estar, orbitando con el módulo de aterrizaje, a sólo 14 kilómetros de la superficie. Stafford no tuvo otra oportunidad.

También el Apolo XI estaba programado como un vuelo de ensayo. No iba a posarse en la Luna, pero la NASA repitió su oferta y esta vez el comandante de la misión, Neil Armstrong, no dudó en aceptarla. Así se llegó a la designación prácticamente improvisada del primer hombre en la Luna.



Neil Armstrong posó su pie sobre el polvo lunar el 20 de julio de 1969, hoy hace 50 años según el calendario estadounidense. Para los españoles que permanecimos alerta para verlo en directo aquella noche, el acontecimiento fue el día 21 de julio. España, en cierto modo, llegó a la Luna un día después. Pero esa es otra historia.

Antes de todas estas peripecias había un candidato designado en firme por la NASA cuando empezó el programa. El elegido «era Gus Grissom, segundo astronauta del programa Mercury. Pero se murió en el incendio del Apolo I», explica Kidger. En aquel trágico accidente del 27 de enero de 1967 también murieron Edward H. White II y Roger B. Chaffee. En su memoria queda en Cabo Cañaveral una placa, en los restos de la plataforma de lanzamiento donde ocurrió el incidente, convertida en una especie de dolmen de cemento.

La historia del programa Apolo, plagada de incidentes e improvisaciones, deja otro perjudicado en el libro de la historia espacial. En realidad, cuando se reformuló el programa, se estableció que el primer alunizaje sería para el Apolo XII cuyo comandante fue Pete Conrad, acompañado por Al Bean.

Pero la decisión de Armstrong hizo saltar el guion. ¿Se lo saltó también, usando su autoridad como comandante de la misión, para ser el primero en pisar el satélite, cuando en «los documentos originales» eso iba a hacerlo Buzz Aldrin? Estaba marcado que la primera salida iba a corresponder al «piloto del módulo lunar», que en principio era él. Aldrin y su colega Collins, que se quedó orbitando la Luna en el módulo de mando, estuvieron siempre convencidos de que Armstrong tiró de galones.

Sin embargo, explica Kidger, «después cambiaron el orden de salida por dos razones fundamentales: uno, Neil Armstrong era civil. Había renunciado en las Fuerzas Aéreas estadounidenses en 1960. Políticamente era más bonito tener a un civil en vez de un militar [Aldrin] que era coronel en activo... Pero la segunda causa fue una cuestión práctica: el módulo lunar era extremadamente pequeño, por detrás de Armstrong, que estaba al lado de la puerta, había un pasillo de unos 90 centímetros. Iban con los trajes espaciales inflados y el casco puesto, porque tenían que abrir la escotilla para salir. ¿Cómo iba a pasar Buzz Aldrin, con el traje puesto, por detrás de Armstrong con ese espacio tan estrecho para llegar a la puerta que estaba al lado de las rodillas de Armstrong? Era físicamente imposible».

El experto explica también algunas de las rarezas que han dado pábulo a que los negacionistas del programa aseguren que todo fue un montaje y el hombre no llegó a pisar la Luna. «¿Dónde estan las estrellas, cómo es que no hay ninguna fotografía de la Tierra? La Tierra no estaba visible en el cielo ese día. No hay estrellas [en las fotos] porque sacaron exposiciones muy cortas, con una película de muy poca sensibilidad, 100 ASA. Tendrían que haber dado mil veces más de exposición para sacar estrellas».

También explica sobre la foto más famosa, tomada por Armstrong a su compañero Aldrin, con una franja de cielo negro sobre su cabeza, que «la NASA admite que la trucaron, porque el encuadre no había sido bueno, y estaba justo a la altura del casco. Añadieron un poco de banda negra por encima, para que el encuadre fuera un poquitín mejor para los medios. La prueba es que no se ve la antena del equipo de radio, que sí se ve claramente en la foto anterior, tomada desde el módulo lunar, saliendo por encima del casco desde la mochila. La NASA hizo un poco de trampa».

«Sin embargo, años después, alguien se dio cuenta de que hay una pequeña mancha sobre el reflejo de Neil Armstrong en el casco, y se dieron cuenta de que era la Tierra», dice Kidger, mostrando una ampliación de ese reflejo en el que se ve borroso al fotógrafo Armstrong, la bandera, las sombras, incluida la del propio Aldrin, y una leve mota blanca en lo alto, que según asegura es nuestro planeta.




988 palabras / etiquetas: Carrera espacial, primer hombre en la Luna, Apolo XI, Neil Armstrong, Buzz Aldrin, Mark Kidger
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