UX ± DX = experiencias
SPC lanza su colección de wearables verano-otoño poniendo enfásis en duración de batería y conexión fácil: que las cosas funcionen
JULIO MIRAVALLS | 5 de julio de 2019
«Puede funcionar cinco días en uso con una carga de batería; siete en stand by y nueve horas con el GPS activado. Normalmente no hay que cargarlo cada día. Está comprobado que uno de los problemas de los wearables es que, si hay que cargarlos todos los días, los usuarios acaban abandonándolos…». Lo explica Alberto Rodríguez, marketing manager de SPC, mostrando el smartwatch deportivo Smartee Stamina, en la habitual presentación de moda ponible para la temporada de verano de la firma vitoriana.
A veces la experiencia de usuario, eso que llaman UX (user experience), choca de frente con la realidad tras algunas promesas de la tecnología. Un reloj muy listo, o una pulsera, que se supone que hasta mide la calidad del sueño, pero debe pasarse la noche amarrado al enchufe para recargarse, acaba por aburrir al más entusiasta.
La experiencia del diseñador, llamémosle DX, tiene que anotar los pecados de juventud de los nuevos productos que inician nuevas categorías y repararlos cuanto antes.
El reloj inteligente, como denominación genérica, ha perdido la carrera de la popularidad por caro y por pesado, reclamando recargas cada noche. Aún así, SPC, en su denominación de marca, sigue fiel cada temporada, proponiendo novedades y apretando tuercas a los tropiezos que dictan las experiencias de usuarios.
El modelo estelar de esta campaña, el Stamina, ajusta el precio a 69,90 euros; achucha la batería para que rinda tres días con el bluetooth encendido (para conectarlo al móvil como un control supletorio de sus funciones, incluida la gestión de llamadas y cámara, más a mano) o los referidos cinco días sin conexión; tiene una pantalla que se ve a plena luz del Sol; resiste al polvo y es sumergible (no para bucear mucho); y como es un artefacto con vocación deportiva, controla el pulso, cuenta pasos y calorías, mide distancias con GPS y tiene programación para monitorizar la actividad en 15 deportes diferentes, incluida natación. ¡Ah! Y avisa contra el exceso de sillón ball con una alarma de sedentarismo.
El segundo escalón del podio lo ocupa el Smartee Feel, que por 49,90 da un poquito menos de casi todo, pero sí los mismos cinco días de uso (siete en reposo), controla pulso, pasos, sueño y esas cosas y monitoriza 11 deportes distintos. Si se mete en el agua de mar aconsejan lavarlo luego, para prevenir la corrosión. Experiencia de diseño.
El bronce es para la pulsera de actividad Smartee Go, 19,90, con pasos, pulso, calorías, sueño y cinco deportes. Y la misma duración de batería.
«Todos ellos utilizan la aplicación Smartee, de SPC, para controlar los datos, que tiene apps para iOS y Android y está alojada en servidores nuestros, en España», subraya Rodríguez, aunque la mayoría de los usuarios no incluyan en su registro de experiencias la duda más que razonable de por dónde andarán sus datos y a quién le estarán resultando de aprovechamiento.
EXPERIENCIAS DE SONIDO
La otra presentación típicamente veraniega de SPC son sus dispositivos de sonido, altavoces y auriculares. También con recado de parte de las experiencias, malas o buenas, recolectadas: «Los auriculares Ebon Go tienen una experiencia de usuario sin igual. Los enciendes y a la primera se conectan y funcionan», señala Rodríguez.
Y en realidad ocurre… si se siguen con rigor los pasos. Lo primero, emparejar los dos auriculares bluetooth entre sí. Luego, se pone al dispositivo que se quiere conectar en modo de búsqueda y, sorprendentemente, se enlazan y funcionan.
Por ahora no se salva el retardo que provoca el bluetooth cuando se está viendo vídeo o televisión a través de, por ejemplo, una tableta. Esa UX, por ahora, se estrella con la propia barrera física de la conexión. Puede que sean menos de 100 milisegundos, pero es suficiente para que la voz vaya algo por detrás de los movimientos de la boca de quien habla. Para ver una película, molesta un poco. Para ver fútbol puede ser una ventaja, porque se ve el gol y casi da tiempo a quitarse el pinganillo antes de los berridos del comentarista…
Los auriculares Ebon Go son al estilo de los de Samsung, es decir se empotran dentro de la oreja, con una goma que ayuda al ajuste y sin una pata colgante como los de tipo Apple. Pero estos, los de SPC, cuestan 39,90, dan una calidad de sonido muy buena y ofrecen tres horas de batería escuchando música sin interrupción. Además de poder usarlos para hablar por teléfono. Incluyen una cajita muy mona y recogida, un 52% más liviana que su antecesora, capaz de recargarlos tres veces con su propia batería. Los auriculares se ajustan a los alveolos de la caja con precisión, usando un imán, para garantizar la conexión de recarga.
Para temperamentos más clásicos, en su colección de verano SPC añade los auriculares Hype Earphones que se conectan con un cable de toda la vida. Llevan micrófono integrado, almohadillas de varios tamaños para ajustarse al oído y juegan a elegir colorines: rosa pastel, azul marino, turquesa o amarillo.
Su experiencia de diseño le indica al fabricante vitoriano que lo de ofrecer opciones de colorido, funciona. Probablemente por eso, su lanzamiento más novedoso del verano, la barra de sonido con subwoofer inalámbrico Suana, también empieza presumiendo de versiones en blanco y negro. O sea, blanca o negra. A elegir.
El dispositivo ofrece todas las conexiones estándar por cable, para enchufar un televisor u otros dispositivos incluido un USB, y un bluetooth para reproducir sonido desde el móvil. Costará 99,90 euros y el precio en futuro es porque ahora mismo está en fase de aparición inminente, «próximamente», pero todavía no disponible. Debe salir durante el verano.
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