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¡Qué difícil es medir un móvil!

La presentación de los nuevos Galaxy Note 10 no pone nada fácil comparar tamaños con el inminente Galaxy Fold sin tenerlos juntos en la mano

JULIO MIRAVALLS | 9 de agosto de 2019
La presentación del Samsung Galaxy Note 10 en sus dos versiones este miércoles, con un acto central en Nueva York, y todas las informaciones que ha generado, ponen en evidencia lo difícil que es hoy medir un móvil. Para el comprador de a pie, un insuperable galimatías.

Resulta que el Note 10, con sus dos tamaños diferentes y sus precios de todo a mil y más ya en tiempo de precompra, pone su límite en «6,8 pulgadas» de pantalla, lo que supone una fracción de pulgada más que el actual buque insignia de la casa, el Galaxy S10+, que declara 6,7 pulgadas.

Si esa fracción de pulgada fuera, como nos dice el hábito de usuarios del sistema métrico decimal, una décima, el Note 10+ (que es el que da esa talla de 6,8; el 10 a secas se queda en 6,3, una fracción menos que su antecesor, el Note 9) estaría a sólo media pulgada de distancia del supermodelo Galaxy Fold, anunciado pero aún sin fecha concreta, que declara 7,3 pulgadas para su pantalla desplegada.

El Galaxy Fold ha sido presentado como un reemplazo de las tabletas, capaz de hacer el doble papel de móvil manejable y que cabe en el bolsillo (plegado declara una pantalla de 4,6 pulgadas), lo cual justificaría su precio estratosférico lanzado al nivel del todo a dos mil. Pero la duda razonable es si por media pulgada de pantalla merece la pena pagar por encima de un 60% más por el Fold. Entre 700 y 800 euros más (aún no es conocido el precio) que por el Note 10+, que ya cuesta 1.200...



Las cuentas no son tan simples. Para empezar, una pulgada se divide en 16 fracciones en su sistema de medidas, aunque, eventualmente y para simplificar, también se fracciona en 8 octavos, como puede observarse con una regla detallada en tales unidades. Lo más práctico suele ser hablar de «media pulgada», «un cuarto» o «tres octavos», y así… Es complicado.

Deberíamos dar por sentado que los fabricantes que se agarran al sistema imperial de medidas para publicitar los tamaños de pantalla lo hacen con todas sus consecuencias. Es decir, entre el Note más grande recién presentado (a la venta el 23 de agosto) y el Fold (que saldrá al mercado en septiembre) debería haber una diferencia de 11 fracciones (sobre 16) en la diagonal de pantalla. Casi tres cuartos de pulgada. En cuyo caso serían 1,746 centímetros de diferencia. Sin embargo, según los datos más detallados del fabricante, aportados en centímetros, la diferencia entre ambos es 1,27 centímetros.

¿Quiere decirse, por tanto, que las fracciones de las especificaciones publicados son décimas de pulgada? Eso parece: de 6,8 a 7,3 hay una diferencia de 0,5 pulgadas. Media pulgada. Que es lo que indica la cuenta de Samsung en centímetros, 1,27. Puede parecer lógico, pero es una chapuza mezclando sistema imperial con sistema decimal, churras con merinas. No es un pecado exclusivo del fabricante coreano. Lo hacen todos.

Y aquí la cosa se pone más intensa. Porque no estamos hablando tampoco del tipo de mediciones a los que está acostumbrado el ojo humano, es decir la longitud de un lado de un rectángulo, facilmente comparable, sino de la diagonal. Una línea que hay que trazar con la imaginación… o con una regla aplicada sobre el propio dispositivo.

Eso cambia las cuentas. La proporción entre el ancho y el largo, o lo que habitualmente se explica como la relación de pantalla, hace que los números de la diagonal (la hipotenusa de un triángulo rectángulo) engañen totalmente a la imaginación de quien no haya tenido ocasión de comparar el tamaño de ambos dispositivos en su propia mano. A igualdad de diagonal, cuanto más se asemejen ambos lados, mayor es la superficie. Por cierto, los fabricantes han adquirido la manía de no ofrecer ese dato, las dimensiones de los lados en centímetros, en sus especificaciones básicas resumidas para el gran público. Prefieren dar el dato del grosor del dispositivo.

Basándonos en la resolución de las respectivas pantallas el Note 10+ tiene una proporción de 1:2,11 (1440x3040), mientras la del Fold es 1:1,40 (1536x2152). Eso significa que la pantalla del primero es más estrecha y alargada mientras que la del segundo, desplegado, es más cuadrada y bajita. Y ese dato se traduce en una superficie sensiblemente más grande en el Fold. Mucho más de lo que sugiere la media pulgada de diferencia en la diagonal.

Viendo las fotos de ambos dispositivos, incluso por separado, cualquiera se da cuenta de que los tamaños del área de trabajo son muy distintos. Tomando las cifras de las dimensiones externas de ambos móviles, el Note 10+ es unos 4 milímetros más alto que el Fold, pese a tener una pantalla media pulgada menor, según los datos de marketing. Pero es 4,3 centímetros más estrecho (con la pantalla abierta, en el caso del Fold). En resumen: sin contar la diferencia en los marcos (prácticamente inexistentes en el smartphone presentado el miércoles), la superficie que ofrece el Note 10+ son 125 centímetros cuadrados y la del Fold son 190 centímetros cuadrados. Cuestión de geometría elemental.

Ya se aprecia que hay una real diferencia de tamaño. Aunque, con ese juego de la confusión explicando las tallas de los móviles sólo con la diagonal de pantalla, el mensaje que cualquier candidato a cliente con dos dedos de frente (por seguir con las mediciones complicadas) debería entender es que «si no puedes verlo en tu propia mano, más te vale no comprarlo todavía. No sea que luego no te quepa en el bolsillo que creías…».




960 palabras / etiquetas: Samsung, Galaxy Fold, pantalla plegable, Note 10+, mediciones, diagonal de pantalla
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