Hyperloop en la Ruta de la Seda
El futuro tren de levitación magnética que correrá por un tubo 'al vacío' llega a China, el país que más gasta en infraestructuras
JULIO MIRAVALLS | 20 de julio de 2018
China puede convertirse en la primera potencia mundial que dé vía libre al sistema más moderno de transporte, todavía inédito en el planeta como realidad comercial: el tren de altísima velocidad hyperloop.
La firma Hyperlopp Transportation Technologies, la primera de las nacidas al calor del lanzamiento de la idea por Elon Musk, está resultando la más activa en la promoción comercial de este nuevo modelo de transporte. Ahora anuncia su duodécimo acuerdo para desarrollar un proyecto, el tercero que alcanza este mismo año. La gran diferencia es que esta vez implica a China, que probablemente se ha convertido en el país que con mayor firmeza apuesta por introducir las innovaciones más rompedoras.
El hyperloop chino surge con la aureola romántica de cubrir una parte de la Ruta de la Seda. El proyecto de HTT con la ciudad de Tongren, en la provincia de Guizhou (un territorio rural y montañoso al suroeste de China), supone por el momento la creación de un centro de desarrollo, con un acuerdo comercial para una línea de pruebas de 10 kilómetros. Pero ese será el punto de partida.
300.000 MILLONES DE DOLARES
El acuerdo firmado con Tongren Transportation & Tourism Investment Group especifica que esta entidad gubernamental se ocupará de las certificaciones, las regulaciones legales y la construcción del sistema, para el que HTT aportará la tecnología. Además, aportará el 50% de la financiación, que será pública y privada, procedente de la ciudad.
Como subraya el CEO de HTT, Dick Ahlborn, el paso es decisivo para esta tecnología, considerando que China está invirtiendo 300.000 millones de dólares anuales en construir y modernizar sus infraestructuras.
Tal vez el movimiento no tenga tanto futuro para la propia empresa implicada. Las patentes sobre la idea del tren hyperloop, que fueron desarrolladas y expuestas por el magnate Elon Musk en 2013. Musk hizo pública la propiedad intelectual de su esbozado proyecto y creo un concurso tecnológico para que cualquier empresa (fundación o universidad) se anime a crear un desarrollo real del sistema. Dirk Ahlborn y el presidente Bibop G. Gresta fundaron ese mismo año Hyperlopp Transportation Technologies, que fue la primera compañía constituida con ese propósito. Según sus referencias, en la actualidad cuenta con 800 ingenieros y está desplegando una intensa actividad comercial para establecer proyectos de demostración por todo el mundo. Los últimos, firmados este mismo año, son en Ucrania y Abu Dhabi.
El proyecto hyperloop consiste, básicamente, en construir un tubo neumático, despresurizado, para que por su interior discurra un tren de levitación magnética (cápsulas articuladas, en realidad), que podrá alcanzar velocidades prácticamente supersónicas.
TUBOS AL VACIO
El mayor problema para la construcción es, evidentemente, la inmensa infraestructura que hace falta para que esos tubos al vacío, elevados sobre pilares, discurran a lo largo de cientos, miles de kilómetros, con un trazado lo más suave y directo posible. Pasarán sobre terrenos cultivados o baldíos, tendrán que superar todo tipo de accidentes geográficos y ser resistentes a factores incidentales como tormentas, huracanes y movimientos telúricos. Cualquier rotura o pérdida de presión en la línea paralizará todo el tramo al que afecte su despresurización. Todo el sistema estará controlado de manera automática, con sensores y cámaras y otros mecanismos de control desplegados por toda la línea y puntos clave.
Una obra faraónica que Dirk Ahlborn explicaba hace tres años en Madrid, fijando una línea entre Los Ángeles y San Francisco como primer objetivo, a un plazo de unos ocho años. Costaría entre 6.000 y 7.000 millones para hacer el trayecto de 610 kilómetros en 36 minutos: «No quitará terreno de cultivo a las granjas que atraviese», decía, añadiendo que «no habrá riesgo de accidentes por el factor humano, como ocurre a veces con los trenes. Todo estará controlado por ordenador». Y en cuanto a consumo energético, señalaba que la electricidad que necesita podría proceder de paneles solares, generadores eólicos, «o energía geotérmica». Lo que no necesitará un tren hyperloop es llevar combustible de ninguna clase.
Otros proyectos hyperloop han florecido por todo el mundo, incluyendo el de la Universidad Politécnica de Valencia, con un equipo formado por estudiantes, cuyo prototipo Valentia participa estos días, en Los Ángeles, en la competición convocada anualmente por Elon Musk.
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