Viernes, 3 de abril de 2026

Pasajeros llegados a Barajas y sentados en las propias cintas, paradas, de la sala de recogida de maletas. /JM
Huelga de maletas caídas
Aena (o sea, Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea) puede comprar aeropuertos en medio mundo, vale. Esta misma semana se anunció que compra el Galeão de Río de Janeiro, y con ese ya tiene 18 aeropuertos en Brasil, más el 51% de Luton (es uno de los de Londres) y participaciones en los de Ciudad de México, Kinston (Jamaica) y Cartagena de Indias (Colombia).
Pero mientras tanto, Aena tiene a los pasajeros en Barajas sentados en las cintas de equipajes (nada cómodas), por puro aburrimiento mientras esperan a que algún día salgan sus maletas. En voz baja te dicen que hay una huelga de maletas caídas de los maleteros. En voz alta esta misma semana una empleada de Lufthansa le sugirió a este periodista que mejor se llevase la maletita consigo, en vez de facturarla, porque esa misma mañana se acababa de largar un avión con la bodega vacía. No le habían cargado las maletas de los pasajeros.
Y en voz más alta todavía, con un megáfono, otro empleado, en este caso del propio aeropuerto (la maletería es cosa de una contrata), avisaba en la sala de recogida (que en los carteles se llama ‘Lounge’, seguramente porque mola más), al regreso, de que las maletas estaban llegando con retrasos y en algún caso podían tardar hasta dos o tres horas. O sea, que mejor presentar reclamación en el momento e irse a casa. Como para fiarse de que luego te la iban a llevar. Aunque si depende de otra contrata, quién sabe.
Y, lo que es peor, el mismo empleado anunció también que otro avión de Lufthansa (ya es casualidad) se había ido de vuelta a Alemania, un rato antes, sin dejar las maletas. Es decir, cabe suponer que no se las descargaron y, consecuentemente, tampoco debieron cargar las de los pasajeros embarcados hacia allá con un cargamento de maletas ajenas.
En fin, que lo del derecho a la huelga está muy bien, pero las víctimas de los paros deberían tener derecho también a enterarse con antelación de lo que les puede pasar. Tres días en país ajeno sin un cepillo de dientes, un pijama o una triste camiseta para cambiarse de sudores puede ser una pesadilla. Aún así, las compañías aéreas te remiten un email ya por costumbre la noche anterior de un viaje, rogando que factures la maleta en el correspondiente mostrador. Que el vuelo va a tope y no van a caber todas en cabina.
Aena es una compañía pública (¿y de quién dependen las compañías públicas...?, pues eso) que para no tener empleados propios en determinadas áreas está plagada de subcontratas. Y eso que ya es sólo una compañía de servicio de aeropuertos. Lo de 'Navegación Aérea' se lo dejan en el nombre porque mola, pero de eso se ocupa ahora otra empresa pública, Enaire. Así que la maletería depende de otra, privada, que se llama Groundforce, pese a que también sea española (será que en inglés mola más). A su tarea de traer y llevar maletas (incluido el derecho a tirarlas por los aires, darles patadas o lo que haga falta) en Barajas lo llaman ‘handling’ (también molará más, claro). Su huelga debe ser, naturalmente, una ‘strike’ intermitente a lo largo de día. Están así desde el 30 de marzo, por un conflicto de interpretación de su convenio. Su empresa no dice ni ‘mu’ y Aena (es decir en este caso, Barajas) se llama ‘andanas’ (en español). Como si no fuera con ella.
El del megáfono advirtió a pie de cintas que las reclamaciones se tenían que hacer allí mismo en el momento, o por internet. La cola de viajeros esperando a presentar su alegato ante una ventanilla de Lufthansa resultó apoteósica. Era un avión entero.
Por cierto, la empresita del ‘handling’ en cuestión tiene su sede en Llucmajor (Mallorca) y es parte de Globalia, grupo propiedad de la familia Hidalgo, que también controla Air Europa, cuyo controvertido rescate por el Gobierno (con posibles influencias) se añade a las complicaciones judiciales de la esposa del primer ministro.
Y eso que España va como un cohete. ¿Se imagina alguien si a mitad de camino de la Luna los astronautas de la nave Artemisa descubren que el ‘handling’ de la NASA se ha dejado en tierra el paquete de toallitas higiénicas y no les funciona el retrete espacial…?
/Julio Miravalls
