Viernes, 19 de diciembre de 2025


Muebles plantados en la acera, en la calle Joaquín Costa de Madrid, la noche del miércoles 17 de diciembre. /JM

La casa por la ventana

Podría decirse que alguien tiró la casa por la ventana, pero sería poco exacto. No eran muebles arrojados desde alguna altura los que en la noche del miércoles ocupaban un tramo de acera en la céntrica calle Joaquín Costa.

Arrojados, no. No estaban desparramados y descuajeringados sino cuidadosamente colocados contra el cierre de un local comercial los colchones y pudibundamente tapado el primero de ellos por una lámina de madera. Y ordenadamente apilados los cajones de lo que debía ser una cómoda, pero sin rastro del cuerpo principal de esta. Lo mismo que otros cajones con pinta de recién salidos de un armario y otro más, de distinto estilo, que podríamos imaginar procedente de una mesilla.

Lo más descuidado era ese calentador eléctrico de agua, tirado más en medio del paso y levemente tapado por una punta de cortina, o así. Y lo más inquietante, ese maletín abierto de par en par, que bien pudo ser abandonado de esa manera para que nadie sospechase que pudiera guardar algo interesante. O quizás al abandonarlo estaba cerrado y alguien sospechó y lo revisó sin remilgos...

Es la arqueología urbana del Madrid de las basuras, que ofrece esos pequeños misterios del pasado reciente, sin necesidad de abrir zanjas (¡con lo que gusta eso en esta ciudad!) ni organizar excavaciones.

El urbanita madrileño puede saber, o no, que liberarse de un trasto viejo o un mueble inútil requiere el esfuerzo de localizar un servicio municipal de recogida, pactar una cita y poner en la calle los despojos en la hora acordada. La alternativa es hacerse con una furgoneta y echarle en buen rato y algo de músculo para depositarlo en un punto limpio...

O si no, más sencillo todavía, dejarlo sin más en una calle cualquiera cuando nadie mira y si alguien pasa, lleva prisa. Al final, alguien lo recogerá. Seguro.

Lo asombroso del suceso nocturno que documenta la fotografía es tanto sentido del orden para un abandono apresurado. Como si el crimen hubiera sido metódicamente planificado y ejecutado. /Julio Miravalls