Lunes, 25 de noviembre de 2024


Letras de la nueva marca, para montar el mecano del cambio de rótulo de Cepsa. /JM

Efecto Doppler, del rojo al azul

Siempre es arriesgado cambiar de repente una marca que tiene años, décadas, de implantación en la memoria colectiva de un grupo consumidor. La Compañía Española de Petroleos (SA), es decir, Cepsa, de repente ha salido haciendo anuncios en televisión y en las marquesinas, diciendo adiós acompañada de dinosaurios. Para la mayoría será un lío. ¿Se extinguen como los dinosarios? ¿Jubilan a sus empleados más viejos que no entienden eso de la inteligencia artificial…?

Muy arriesgado, sí. De repente cambian del rojo al azul, lo cual, si fuera una consecuencia del efecto Doppler-Fizeau, podría suponer que están más cerca. O sea, según el citado efecto, cuando la luz se aleja (longitudes de onda más largas) se corre al rojo. Y cuando se acerca (longitudes de onda más cortas) se corre al azul. Por eso a pleno día, con el Sol encima, se ve el cielo azul y en los amaneceres y atardeceres, con el Sol en el horizonte, se ve rojizo.

Pero, vaya, eso es para listos y consultores de la Wikipedia. Encima, montan un mecano para reconstruirse el nombre y se acaban llamando Moeve que, en puro español, no significa nada. Tampoco es que Cepsa tuviera un significado propio, pero eran unas iniciales comprensibles. Y había ya una costumbre de verlo en determinados lugares de la ciudad y, desde luego, al borde de las carreteras.

Además, es confuso: si lo que alienta ese cambio es que ahora es un compañía verde, que se quiere dedicar al hidrógeno verde, la sostenibilidad y la transición energética verde… ¿por qué han elegido el color azul? El hidrógeno azul se produce con gas natural, que también tiene etiqueta de combustible fósil.

Y eso, por no decir, si encima corre el riesgo de ganarse más enemistad del gobierno. "¿Qué es eso de pasarse del rojo al azul? ¡Pero bueno...! Se van a enterar estos de lo que es un impuestazo energético con cordón sanitario incluido".

El caso es que, para la mayoría despistada e intelectualmente alimentada de fake news, el único efecto, nada Doppler, será cuando pasen junto a la cepsa de mi barrio: “¡Anda, mira, si ya no está la gasolinera de antes…! Han puesto otra, de otra marca...”.

Pero, a una mala, seguirán echando gasolina cuando toque. Que sigue siendo el negocio. Porque lo que es hidrógeno verde y en botella, nada de nada. Moderneces, las justas. Si ni siquiera funcionan todavía los cargadores para coches eléctricos, que están puestos ahí desde hace más de un año… /Julio Miravalls