Lunes, 3 de junio de 2024
Cartel en el aeropuerto de Bruselas incitando al voto./JM
Semana de Europa
Esta debería ser la semana de Europa. Desde el próximo jueves, que votan los holandeses, hasta el domingo, que lo haremos en la mayoría de los países de la Unión Europea (en Estonia se puede votar online desde hoy), unos 350 millones de ciudadanos tenemos la oportunidad de elegir un nuevo Europarlamento, del que saldrá también una nueva Comisión… ¿para hacer qué?
Si escuchamos las voces de los rutinarios políticos españoles, se trata de votar contra la ultraderecha; o contra las trolas del primer ministro; o contra el lawfare centralista; o contra la guerra que iniciaron con una salvajada unos organizadísimos comandos militares palestinos, que luego corrieron a esconderse entre la población de Gaza para que se liase una buena...
De Europa, lo que esperan esos políticos es que siga soltando dinero sin hacer muchas preguntas (los que están en el machito del Gobierno), o todo lo contrario: que empiece a hacer de una vez preguntas antes de soltar un solo céntimo más.
Y mientras, los candidatos (algunos desconocidos, otros en busca de un trampolín para seguir medrando y otros, a disfrutar de un sueldazo en el cementerio de elefantes) se van a presentar sin molestarse en explicar qué es lo que realmente pretenden hacer en Bruselas.
Sería muy deseable que todos ellos ofrecieran una respuesta clarita sobre sus propósitos en una serie de asuntos clave, como por ejemplo:
- Educación y Estado de Derecho (son factores inseparables)
- Energía
- Agricultura
- Pesca
- Industrialización
- Digitalización e identificación de las personas
- Lucha contra el cibercrimen
- Mercado interior y comercio online
- Seguridad interior
- Seguridad en las fronteras e inmigración
- Defensa…
Seguro que hay muchos asuntos más para añadir a la lista, pero con esto sólo se trata de subrayar las cuestiones que realmente pueden afectar a las vidas y al estilo de vida de los europeos, entre los cuales, por cierto, estamos los españoles, aunque muchos no se hayan enterado todavía.
Protesta la propaganda buzoneada por Vox de que PSOE y PP votan igual en el Parlamento Europeo la mayoría de las veces, cuando eso debería uno de los primeros valores que deberíamos importar de la mecánica comunitaria: los grandes grupos encuentran puntos de coincidencia y votan juntos para establecer soluciones normalizadas y con proyección de futuro.
Sería de desear que se pusieran de acuerdo para empezar a borrar la imagen de pesadísima maquinaria burocrática (que es un reflejo de la realidad) y para empezar a empujar a los Estados hacia uniones más ciertas en todos los asuntos que verdaderamente importan.
Pero iremos a votar este domingo y seguramente lo haremos sin saber qué es lo que aspiran a hacer en Bruselas los candidatos, aparte de tomar dos aviones por semana para ir y volver.
Ojalá se anuncien otra vez elecciones en España cuanto antes, para que todos los sospechosos habituales puedan seguir dando rienda a sus neuras y delirios de grandez, dejando que Europa se limite a seguir marcando los cauces de gobierno y algunas líneas rojas. Muchos iremos a votar este domingo sintiendo que sería mucho mejor si las grandes decisiones de gobierno las tomasen directamente esos remotos personajes que todo lo discuten con todos hasta el aburrimiento.
Porque, si no fuera por el freno y las riendas que se asumen por la conveniencia de seguir en la Unión Europea, quién sabe a dónde nos habría llevado ya la estupidez de los polarizadores políticos españoles.
/Julio Miravalls
