Martes, 23 de abril de 2024

Quietecito en el asiento, que están repartidos para equilibrar el avión... /JM
El precio por ir de Madrid al cielo
Probablemente Ryanair es la peor aerolínea del mundo para ir de Madrid al cielo. Es más bien un paseo por el infierno de las tasas añadidas.
Lo primero, más vale intentar hacer el check in online, porque hacerlo en el aeropuerto supone un pago extra de 20 euros. Facturar la maleta, exige haber pagado otro extra al comprar el billete, o un añadido al hacer el dichoso chequeo. O algo más si se plantea como necesidad de última hora en el mostrador de facturación.
Llevar niños, o requerir equipamiento para ello, también tiene tarifa aparte. La aerolínea ofrece una amplia lista de cargos extra disponibles por los más dispares asuntos, en euros o libras, que se puede consultar en su web.
Pero, volvamos a lo de intentar conseguir la tarjeta de embarque con la aplicación (quizás sea más fácil directamente en la web). Lo primero es sortear la exigencia de elegir asiento (pero pagando, ¿eh?), bajo la velada amenaza de que si no eliges "te puede tocar el asiento de en medio". También se puede hacer chequeo anticipado para un vuelo de fechas siguientes, antes de plazo, pagando la tarifa de prioridad.
Y por fin, la cola de embarque. Los que hayan pagado por tener 'prioridad', que suelen ser muchos, pasan primero. Pero todos están sometidos al tamaño reducido de equipajes permitidos. Los no avisados se pueden encontrar con que su maleta no cabe en el medidor y se la mandan a la bodega. Por un precio, naturalmente, que puede ser tanto como el propio billete original.
Y, finalmente, ya en el avión, por megafonía se puede escuchar de todo. Venden comidas, frías y calentitas, perfumes, duty free en segunda vuelta... Hay hasta rifas: por un euro extra te puede tocar un montón de dinero o un coche, explica el speaker aéreo.
Aunque lo más peculiar de todo es un mensaje durante el embarque que viene a decir: "Ocupen la plaza asignada en su billete y no intercambien los asientos, porque se han distribuido para equilibrar el avión". Lo cual puede dar un ataque de risa, como si nos hubieran hecho sentar en una balanza romana antes de embarcar para repartir los pesos.
Y eso que, al menos aparentemente, el sarcasmo no lleva cargo extra. O sí, vaya a usted a saber si le han puesto un par de euros añadidos en origen al billete, por el riesgo de desequilibrio que provocaría una posible carcajada colectiva a cuenta del reparto de michelines.
/Julio Miravalls
