Viernes, 10 de febrero de 2024

Pequeño ocupante en el aparcamiento reservado para vehículos de dos ruedas. /JM
Parking reservado
Probablemente el técnico municipal que definió esa zona, con sus barras de seguridad y todo, como aparcamiento reservado para vehículos de dos ruedas nunca supuso que tendría un cliente tan joven y prematuro como el que se presume pedaleando en esa bicicleta blanca.
Pero las cosas son como son: si el sitio está pensado para bicis y patinetes, el pequeñín también tiene derecho a plantar la máquina que cabalga en uno de los espacios reservados. Y a asegurar su propiedad con una cadena que casi abulta más que la propia bicicleta. Cuesta imaginar dónde y cómo transporta el menudo viajero semejante sistema de seguridad mientras se aventura a sortear peatones por las aceras.
Así es como crece una ciudad civilizadamente, en vez de con tantas prohibiciones y limitaciones como imponen los munícipes.
/Julio Miravalls
