Viernes, 26 de enero de 2024


Cinco mariachis, con 'patrocinador' bancario en pecho y espalda, parecen rondar la oficina de otra entidad bancaria. /JM

Mariachis bancarios

“En México se piensa mucho en ti…”, le ronroneaba a Madrid, golosona, la canción de Agustín Lara. Y parece que en Madrid también se piensa en México, en sus mariachis con guitarrones, sombrerazos y bigotes. Aunque resulta difícil adivinar el propósito de la performance pillada hace un par de días en mitad de la calle.

Cinco muchachotes, con sus guitarras y trompetas, pantalones ajustados y adornados en los costados, camisas y sombreros blancos, chaquetilla charra… y la marca de un banco alemán en el pecho y en la espalda, rondando a la puerta de un banco de origen catalán trasplantado en Madrid (y la sede en Valencia), a mayor disgusto del fugado Puigdemont.

A veces las cosas no son lo que parecen. En el juego de las simulaciones, N26, el 'patrocinador' de las negras vestimentas de los mariachis, es una compañía de servicios financieros que ofrece servicios de banca móvil. Un neobanco online sin oficinas, pero con licencia bancaria europea, lo que le permite ofrecer cuentas con IBAN propio [español en nuestro caso] y todo.

En cambio, a Caixabank se hace más raro llamarla banco, porque es una entidad hija de la coyunda forzada de las antiguas Cajas de Ahorro con los políticos que las tomaron al asalto para diversos fines, no siempre confesables. Y, encima, lleva la 'Caixa' por delante en el nombre.

Aquellas Cajas murieron en el parto, alumbrando banquitos que, por la propia inanición en que los dejaron sus progenitores, tuvieron que fundirse entre ellos para cobrar un poco de salud.

En Caixabank se juntan las herencias de 18 antiguas Cajas, incluyendo la de Valencia y la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Madrid, en la que a muchos nos abrieron cartillas de ahorro con alguna peseta o centimillos el mismo día de nacer.

Precisamente el local al que los mariachis rondan en la foto fue, en tiempos, una de las últimas oficinas de Cajamadrid. Y como no hay nada encima desde donde los pudieran prestar atención, parece claro que a eso iban…

Aunque, en realidad, más que ronda pareció posado para un par de cámaras, vuelta y vuelta, de frente y de espaldas, una y otra vez. Un poco aburrido, esperarse a ver si al final se arrancaban con alguna ranchera, o le largaban un corrido.

Así es Madrid, en cualquier momento, en cualquier esquina, puede ocurrir cualquier cosa. Es de suponer que algún día saldrá una foto, un vídeo o un juego de memes en cualquiera de los callejones por los que se mueven las promociones y el marketing creativo. Y a lo mejor se entiende entonces qué era lo que se pensó de México, el otro día, desde Madrid. /Julio Miravalls