Jueves, 2 de noviembre de 2023


En Madrid se caen últimamente muchos árboles. Este fue el 26 de octubre. /JM

La leña y el árbol caído

No se puede hacer leña del árbol caído en Madrid. Hoy, un árbol ha matado a una muchacha de 23 años en pleno centro. Se le ha desplomado encima un tronco de más de dos toneladas.

Los árboles ya no mueren de pie, como sugería el título teatral de Alejandro Casona. Caen matando.

No ha sido el único derribado por la tormenta en las últimas horas. Otro ha aplastado un coche del que se acababan de bajar dos personas. Y otro más ha caído sobre la circunvalación urbana M-30, sin más daños que el atasco provocado.

Últimamente se caen demasiados árboles en Madrid. El cambio climático, dirán algunos... Sí, algo ha cambiado en el clima madrileño en cuanto al cuidado de la ciudad. Desde los tiempos de Carmena, cuando se cortó en seco el riego, no se han vuelto a ver los camiones cisterna más que esporádicamente. Era para ahorrar, agua y dinero. El sucesor no ha cambiado gran cosa la dinámica.

En Madrid siempre se han conocido intensos ventarrones, sobre todo en el otoño, y nunca fue costumbre que se llevasen por delante los árboles, ni sus quebradizas ramas. Como parece inevitable ahora. Ni que se tuvieran que cerrar los parques al menor soplido.

Los árboles de ciudad padecen dos graves problemas. El primero es que muchos de ellos no tienen tierra debajo para extender sus raíces como necesitarían. No hay suelo profundo y sí empedrados, cemento, galerías de servicios, tuberías, el metro... Cuando se hacen grandes no tienen el apoyo que necesitan.

El segundo problema es que, con riego escaso y sobreviviendo en un alcorque, apenas hay superficie permeable que capte el agua de la lluvia. Las aceras, en Madrid, son en muchos sitios desastrosas, pero aún así deben filtrar poca agua. Antes prefieren formar balsas para que se empapen los pies los ciudadanos.

Y hay una tercera cuestión, que no es menor: ¿Con qué criterio se seleccionan los árboles plantados en las calles? ¿Algún experto en botánica tiene voz y voto para decidir cuáles son las especies adecuadas al clima de cada ciudad?

En la calle Arturo Soria, ¡ay, el Madrid ordenado!, se puede ver hoy una hilera de árboles jóvenes, plantados hace muy pocos años, con la corteza reventada por la que asoma un tronco medio podrido. No es uno ni dos. Son decenas. Y tampoco están ya para soportar un soplido.

Las ciudades, Madrid también, necesitan árboles. Pero no pueden permitirse que los planten como amenazas. /Julio Miravalls


Árboles de Madrid

Tras el terrible suceso que le costó la vida a una joven de 23 años, se habla en Madrid de vigilar el estado de los árboles. Que sea a los grandes y a los pequeños. Veáse el muestrario de cómo está una serie de arbolillos plantados en los últimos años. Los jardineros municipales (los responsables, por supuesto) se están luciendo.