Domingo, 24 de septiembre de 2023

Un domingo cualquiera por la tarde, rumbo a Madrid, todavía más allá del horizonte.
Horizontes lejanos
Allá a lo lejos, detrás de las curvas y un ejército motorizado de voluntarios, está Madrid. Es un domingo cualquiera, o no, porque hacía años que no se veían tales aglomeraciones a media tarde. Será porque había fútbol con máxima rivalidad y todos querían llegar con tiempo al bar con televisión.
Por un momento, parados hasta el aburrimiento, pasa por la mente la Autopista del Sur de Cortázar, con columnas de coches parados en medio de la nada durante horas, días, semanas, meses...
Los carteles luminosos se llenan de mensajes que nada aclaran. Algunos conductores inquietos tratan de cobrar ventaja saltando de un carril a otro. No sirve de mucho, lo que se adelanta en un minuto se pierde en el siguiente y ya nos vamos conociendo las caras con los que alternativamente andan por los flancos.
El horizonte parece cada vez más lejano en el atardecer, las cuatrillizas con su hermana pequeña, que dibujan el nuevo skyline madrileño, se recortan entre brumas. Pero no estamos en la Autopista del Sur, sino en la del Noroeste. Sólo es necesario un ejercicio de paciencia.
Y, por cierto, ni rastro de la autoridad competente. Con los coches parados, no hay nada que sancionar. /Julio Miravalls
