Sábado, 16 de septiembre de 2023


15 minutos de lluvia, anoche, y de repente las tapas de los sumideros saltan y la alcantarilla expulsa agua que inunda las aceras. /JM

Alcantarillas que escupen

He aquí, una vez más, la prueba del pecado. No es que de pronto se hayan intensificado las lluvias, en Madrid hemos visto muchas como las de anoche, es que la negligencia del urbanismo se ha cronificado. En la ciudad, como en los pueblos, las costas, los valles y las montañas.

La historia es sencilla. Madrid, viernes, diez y pico de la noche. Se desata una lluvia intensa, propia de las tormentas de final de verano, que pilla desprevenidos a los paseantes. Un par de ellos se refugia bajo una marquesina a esperar que escampe. Pero en cuestión de minutos la acera se inunda de manera inexplicable, amenazando con meterse el agua en la librería propietaria de la marquesina...

Inútil remover la posible basura acumulada en los sumideros que deberían drenar los charcos, porque precisamente la inundación está brotando de ellos. La presión del agua en las alcantarillas ha hecho saltar las tapas y ahora son aliviaderos para las insuficientes tuberías bajo tierra.

Se supone que la misión del alcantarillado es tragar, no escupir el agua. Y alguien debe ser responsable de que apenas 15 minutos de lluvia (que no de tromba) sean suficientes para congestionarlas y formar enormes balsas de agua en aceras y calzadas: o están mal diseñadas, o están mal construidas (y en este barrio están en obras de cañerías cada dos por tres), o están muy mal conservadas. Que no le den a la cantinela del cambio climático para justificarlo. Desastre municipal... y ya llueve sobre mojado. /Julio Miravalls