Martes, 15 de agosto de 2023


Visión plasmada en el parque Mini Europa, en Bruselas, sobre el golpe de Estado independentista de 2017. /JM

PARQUE MINI EUROPA, BRUSELAS

Si hoy es martes, esto es Bélgica

Sería demasiada indulgencia considerarlo un rasgo de humor. El parque Mini Europa, situado en Bruselas junto a su simbólico Atomium, hace un repaso a los países que forman la Unión Europea, buscando determinadas señas de identidad, que no en todos los casos son los más tópicamente característicos. Hay elementos inevitables, como la Torre Eiffel en Francia, y otros más pillados por los pelos, como una mujer desnuda entrando y saliendo continuamente en una sauna finlandesa. Esto, quizás, sí podría ser un guiño bienhumorado.

Pero en el caso de España, poner como uno de los signos distintivos una manifestación y una contramanifestación sobre el activismo independentista catalán que acabó en el intento sedicioso (aunque ya no sea delito, es una forma bastante clara de definirlo) del 17 de octubre de 2017, no puede tomarse a broma. No, procediendo de un país que despreció a la Justicia española, se ciscó en los acuerdos europeos al respecto y dio cobijo al jefe prófugo de la intentona golpista, Puigdemont, dejando que se refugie en Waterloo, y a algunos de sus lugartenientes (igual que antes amparó a etarras perseguidos por diversos crímenes).

La ciudad de Bruselas puede lucir la etiqueta de capital de Europa, pero el país en el que está radicada tampoco está libre de tensiones separatistas. 'Flamencos contra valones', era una especie de viejo chiste en España, referido a los dos bloques diferenciales belgas. Y, desde luego, que sea la sede de las instituciones europeas (y uno de los impulsores originales de la UE también, eso es verdad), no le concede patente de autoridad moral para juzgar y caricaturizar a los otros integrantes de la Unión, bajo las notas del Himno a la Alegría y con fingida e innecesaria equidistancia.

Para colmo de desvariado sentido del humor, representan el puerto de Barcelona, con la estatua de Colón y todo, pero mal orientada, y lo convierten en escenario de la explosión de un gran depósito de combustible, que arde entre intensas llamaradas (?).

Es de temer que otros visitantes comunitarios puedan ver con perplejidad las representaciones que les dedica el parque, cuyo propósito se supone que debería ser entre educativo y conciliador, para que los nacionales de unos países miren con alguna simpatía a los de los otros. Bastante áspera ha sido la historia europea.

...Y esta la imagen que transmite Mini Europa sobre el Brexit. /JM

Probablemente es lo que pueden pensar los británicos, con su Big Beng y su Parlamento dominando la escena, pero también con una caricaturización de lo que fue y lo que ahora supone el Brexit. Como si no tuvieran ya bastante cruz los equivocados votantes que lo aprobaron engañados y ahora reniegan de haber resucitado una vieja frontera. Como la que ahora tienen que pasar simbólicamente en el mismo parque (el Reino Unido ya ocupaba un amplio espacio y no lo iban a dejar vacío cuando salieron de la UE) para entrar en su territorio.

Por cierto, entre lo que destacan de Gran Bretaña en Mini Europa está el avión Solar Impulse (que vuela por energía solar). En realidad el avión fue obra de una empresa radicada en Suiza, aunque contase con capital de diversos países incluido UK. Y, en la actualidad, el avión y la propiedad intelectual asociada con su diseño y tecnología pertenecen a una empresa radicada en España, Skydweller.

Vamos, que los responsables del parquecito de Bruselas andan un poco despistados como en la película a la que le roba el título esta pieza: Si hoy es martes, esto es Bélgica. Una comedia sobre el mareo y el despiste de una excursión turística que recorre varios países europeos a un ritmo mareante. Estar en el centro de todo parece que también marea, mientras tantas cosas van girando tan deprisa a su alrededor. /Julio Miravalls