Viernes, 11 de agosto de 2023

Las calles de Madrid, con las entrañas eternamente abiertas. /JM
Ciudad sin terminar
Merece un recuerdo aquel Madrid que crecía y evolucionaba a toda velocidad en los años 60 y 70, pero aún guardaba tantos rasgos de ingenuidad como los tranvías y las fábricas de hielo, donde se compraban barras de hielo, por cuartos, para enfriar la nevera (que no era eléctrica). El titular se inspira en una frase graciosa de una película de la época, en blanco y negro, de las que trataban de retratar una ciudad cosmopolita, con una nueva clase media acomodada y el nacimiento de un cierto pijerío.
En una de tantas instrascendentes historias, se contaba la llegada a Madrid de una señorita sudamericana, sofisticada, que mira la ciudad resucitada con algo de admiración para exclamar: "Madrid va a ser muy bonita cuando la terminen...". Todo estaba en construcción.
Seis decenios más tarde, todo sigue en obras. Se ha convertido en una seña de identidad hasta el extremo de que cierto alcalde quiso legislar para que cada vez que se abrirera una zanja se aprovechase para hacer todos los arreglos y renovaciones necesarias en las conduciones de agua, luz, gas y telefonía.
¡Vano intento! Los vecinos de Madrid sabemos que la zanja que se cierra hoy se reabrirá pasado mañana, porque lo que ayer se rompió, desbordó o se quedó pequeño es siempre un servicio distinto del que se averiará mañana. O quizás sea el mismo, que más da. Al fin y al cabo, también hay que hacer continuamente obras en jardines, aceras, calzadas, alcantarillas, reformas de edificios, reconstrucciones de las estaciones del metro, nuevas edificaciones, inventar zonas peatonales...
Algún teórico del urbanismo ha dicho que la única solución para cualquier gran ciudad es construirla partiendo de cero en otro sitio, con todo bien pensado. Una tontería, claro, como acredita Brasilia, la ciudad planificada en medio de la nada por el arquitecto Lucio Costa y con edificios diseñados por Oscar Niemeyer, entre 1956 y 1960, cuando fue oficialmente inaugurada. Es la capital oficial de Brasil, pero, ¿alquien cree que puede competir en peso y vitalidad con Río o Sao Paulo?
Madrid será estupenda cuando la terminen. Solo que eso no ocurrirá nunca mientras sea una ciudad que está viva. /Julio Miravalls
