Miércoles, 20 de julio de 2023


Abascal y Díaz en plena 'pimpinela', con el baladista mirando al infinito, completando la nueva foto a tres. /RTVE

DIARIO DE CAMPAÑA (14)

Noche de karaoke

Entre un debate cojo en televisión, sin una de las cuatro patas del banco, y tomarse una noche de diversión en un karaoke con un grupo de colegas amigos, no habrá que pedir el perdón de nadie por optar por lo segundo. Y encima resulta que, a juzgar por lo que cuentan los que optaron por lo primero, lo del debate fue también un karaoke, con letras y músicas bastante conocidas.

Puede colegirse que Díaz y Abascal se hicieron algunas Pimpinelas y Sánchez prefirió el papel de baladista, cortejador galante de la dama y bardo de su propia vida. Ya se sabe que las baladas suelen producir algo de melancolía.

Bueno, quizás convenga aclarar para los más jovenes que Pimpinela era un dúo, hombre y mujer, cuyas canciones de más éxito eran enormes broncas e intercambio de reproches. Ahora, en un karaoke nocturno, te sale una señorita de rosa, con pretensión de aparecer despampanante y acento centroamericano, que se casca una especie de corrido titulado rata de dos patas y viene a ser lo mismo: reproches, desprecios e insultos, pero con más mala leche y sin oponente presente. A lo mejor es lo que habría querido cantarle Díaz al ausente, pero, si se intentaba arrancar por ese palo, alguien le hacía coros y le quitaba la gracia a los denuestos.

Lo que queda después de la farra es un poco de carraspera y una foto a tres, que se podían haber ido a hacérsela en Colón y así la historia tendría un toque de moderna economía circular, con Abascal como zenit y nadir de estos y aquellos tiempos de la nueva política, nacida del incendio callejero por una crisis económica (cuando, casualmente, gobernaba el PSOE de Zapatero) y un vaciamiento del caldero de ideas políticas. Ahora también estamos en crisis económica (mal que les pese a algunos) y las ideas políticas... pues, en fin.