Viernes, 14 de julio de 2023

Debate a siete en RTVE, en la noche del jueves.
DIARIO DE CAMPAÑA (8)
Política de números y multitudes
Quizás el gran debate sin resolver es si la política son números o emociones. La respuesta depende desde dónde se mire. Para los que se sienten fuertes, lo que vale son los números. Para los que no, las emociones. Lo compadreó en su día el entonces primer ministro Zapatero con el teleperiodista Gabilondo a microfono mal cerrado: le convenía que hubiera "un poco de tensión".
Lo que resulta inconveniente es que la tensión te la pongan tus propios aliados, sean naturales, como podría serlo Vox para el PP, o sean artificiales, como el Rufián de ERC que le espeta al socio PSOE "nosotros os obligamos a eliminar la sedición", en ese debate a siete televisivo que apenas vio la vigésima parte de los electores (1,8 millones de 37 millones de censados... suponiendo que todos los espectadores fueran votantes). Si se trataba de que las candidaturas expusieran programas y propuestas, lo que trasciende al final son algunos cortes de pocos segundos para los noticieros, con puñetazos al aire y golpes bajos. Ya se preveía: siete son multitud.
Números y emociones. ¿No es la democracia una cuestión puramente numérica, en la que gana el que tenga el 50% más uno...? Con políticos sensatos no debería caber tanta simpleza. Porque al otro lado de esa raya que se empeñan en trazar queda el 50% menos uno.
Ahora bien, en lo que se debaten los números, este es el cantar: el Gobierno tiene un jefe de encuestas, con cargo oficial, que no se corta en sacar cifras con las que gana Sánchez (y hasta el PSOE, que no es lo mismo). Es el único. En los periódicos que hacen tracking (encuesta continuada en el tiempo), lo que se discute es si la suma PP+Vox llega a la mayoría absoluta. Según la cuenta de hoy de El País, estarían justo en el 50% (175 diputados), en la de El Mundo, lo pasan de largo (entre 179 y 184).
Y en el juego de los números, 2,6 millones de votantes han pedido hacerlo por correo. Un millón más que la vez anterior. ¿Cuántos lo habrán conseguido cuando el jueves haya acabado el plazo? ¿Cómo se vota desde la frialdad de una semana de antelación, cuando los propios políticos no parecen saber todavía en qué asador poner toda la carne?
El fin de semana va ser el disparadero de las emociones. Es el último para calentar los ánimos, con mítines más o menos por todas partes y las carreteras llenas de gente haciéndose la misma pregunta: ¿por qué no se habrán quedado en su casa, siguiendo la campaña electoral, todos esos otros plastas de los coches que van delante?
Tales multitudes moviéndose entre la carretera y la oficina de Correos dejan en nada a los siete del plató televisivo en la noche del jueves. Un par de anécdotas.
¡Ah... los números frente al voto en vacaciones y con otras emociones! Esa sí que es una incógnita, sin datos para resolver la ecuación.