Miércoles, 12 de julio de 2023

Reparto de correspondencia.
DIARIO DE CAMPAÑA (6)
El cartero no llama dos veces
Unos y otros se siguen haciendo preguntas sobre lo que pasó en el debate entre los principales candidatos, los efectos que pueda tener en los resultados, qué castigo puede caerle a Sánchez por aprovechar su papel en funciones para hacer campaña desde Bruselas... Pero, mientras, media España se debate con otra pregunta: ¿Todavía he de temer que venga a por mi el cartero?
La respuesta directa es que no, ya no. Pero no es del todo exacta. Aún podría ser que sí. Los afortunados por sorteo, que estarán legalmente obligados a pasar los calores del domingo 23 en alguna mesa de votación, ya han tenido que recibir la carta de notificación. Los plazos para comunicarlo acababan la semana pasada... salvo en aquellos lugares donde no es posible completar las mesas. En algún sitio se tendrá que repetir el sorteo. Y queda la incognita de cuántos elegidos por la fortuna conseguirán todavía librarse con sus alegaciones. Las han presentado decenas de miles de convocados. Sólo en Madrid, al parecer, pasan de 10.000. Ya veremos cuántos lo logran, pero, por si acaso, la otra recomendación, para reticentes, es no ir muy temprano a quitarse el trámite de encima. Si en el colegio faltan los convocados necesarios para completar las mesas, la policía caza a lazo a los primeros votantes que se presenten.
El asunto es que el dilema entre vacaciones o votos no es tal para la mayoría: hay que seguir con el plan previsto y si tocaba hacer un viajecito, a nadie le apetece fastidiarlo por una urna. Otra cosa será si se puede votar por correo, que también hay un montón de españoles esperando al cartero para eso. Hoy mismo asegura Correos, una empresa pública que opera desde el sector privado y pierde los millones de doscientos en doscientos, que a todos los que lo han pedido les llegarán los papeles a tiempo.
Pero a ver si los encuentra el cartero. En España, se acumulan las experiencias probatorias, el cartero nunca llama dos veces. En ocasiones, incluso, cabe sospechar que ni siquiera llama. Deja en el buzón un papelito diciendo que no ha contestado nadie y toca ir a buscar el envío a la estafeta.
Con semejantes tribulaciones, ¿a quién le importan los apuros de la campaña electoral?