Domingo, 21 de mayo de 2023


Foto Julio Miravalls

El teletrabajo del pobre

Ya relataron los grandes escritores costumbristas, de Galdos a Valle-Inclán, cómo la mendicancia madrileña se las ha gastado, capaz de batirse a hoja de navaja por un buen puesto de pedir a la puerta de una iglesia. Pero como la Iglesia ha perdido predicamento, los buenos sitios para los pobres pueden ser ahora cualesquiera otros. Como ese, a pleno sol en la acera a la puerta de un banco que, deliciosos tiempos modernos, deja margen para teletrabajar desde vaya-usté-a-saber dónde, a determinadas horas del día.