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INFORME MONITOR DELOITTE, EN PLENA FIEBRE DE DEBATES SOBRE ENERGÍA

Que el último apague la luz...

'Electrificar' casi por completo la energía en 2050 costará a España entre 330.000 y 385.000 millones de euros

JULIO MIRAVALLS | 20/03/2016
«En este momento se están construyendo 70 centrales nucleares en todo el mundo, pero, ¡ojo!, en China se pone en funcionamiento una nueva central de carbón cada semana», avisa el académico de Ingeniería Antonio Colino, dando a la audiencia un helado baño de realismo después de una larga serie de buenas palabras [correctas] y brindis al Sol.

La última semana en Madrid ha sido un hervidero de seminarios, foros y mesas redondas dedicadas a la situación de la energía y, por extensión ya convencional, al «cambio climático» como argumento de autoridad.

Será porque hoy empezaba la primavera astronómica (mañana, la oficial).

Todo ello rematado por el mandato imperativo de algún que otro hombre/mujer del tiempo ordenando desde el púlpito antes catódico (ahora digitalizado) «apagar la luz» esta noche durante «la hora del planeta». Así se podrá completar todo el círculo litúrgico de una nueva pseudo religión climatológica, que hasta cuenta con la bendición papal: hoy toca una penitencia de 60 minutos a oscuras para aplacar las malas conciencias de tanto motor diésel y tanto artificio luminoso.

El caso es que siempre resulta instructivo escuchar a altos cargos de grandes compañías energéticas repetir con pleno convencimiento mensajes y promesas propios de reuniones de motivación empresarial. Y a tanto experto, diapositivas del profeta Al Gore incluidas, anunciando el infierno del olvido para los pobres herejes «negacionistas» tras el inapelable triunfo de la verdad sostenible en la cumbre de París.

TIEMPOS DE TRANSICION

Del foro Microsoft-Europa Press, uno de los actos de la semana celebrado el miércoles 16, lo más destacable fue el punto de vista externo de Pilar López, presidenta ibérica de Microsoft, sobre cambios estructurales en la organización corporativa del negocio de la energía: «Lo más relevante son los cambios de hábitos en el trabajo y en el consumo, por factores como el teletrabajo y el transporte. Ahora hay que hacerse la pregunta de si es mejor comprarse un coche o comprarse un piso…».

Una idea que de algún modo reaparece en el seminario de la Real Academia de Ingeniería (RAI), el mismo día por la tarde, desde otro punto de vista organizativo: «¿Por qué todos los que viven en la carretera de La Coruña [noroeste de Madrid] tienen que ir con sus coches a trabajar hasta la carretera de Andalucía [al Sur, evidentemente], y los que viven en la carretera de Andalucía se tienen que ir hasta la de Barcelona [Noreste]? Los que viven en un sitio tendrían que tener el trabajo en ese sitio y los que encuentran el trabajo en otra parte, tendrían que irse a vivir a esa otra parte…», sugiere Colino, caricaturizando el desmadre caótico e ineficiente de las macrociudades, cada vez más absorbentes de población.

Pilar López hace su planteamiento desde un punto de vista más tecnológico, es decir la reorganización basada en las tecnologías digitales, en las redes de comunicación, en la nube y en compartir información (capitalizarla) y tareas. Y en los criterios de seguridad que aporta Microsoft: «Mil millones de inversión anual en ciberseguridad para garantizarla, junto con la privacidad, y que cualquier compañía tenga la certeza de cumplir todos los requisitos de la jurisdicción donde opera».

Pero el meollo de la cuestión energética sigue siendo, evidentemente, cómo se genera, cómo se almacena [o no] y, por tanto, cuándo y cómo se consume. La Conferencia de París sobre el clima ha marcado unos objetivos de descarbonización de la energía hasta alcanzar el punto «neutral» (no necesariamente «cero emisiones») entre 2030 y 2050, partiendo de la situación actual. Y eso indica que hay por delante una «transición» de entre 15 y 35 años para hacer las cosas. ¿Cómo?

«ENERGIA DE RESPALDO»

«La gran incógnita es cómo mantener la energía de respaldo, porque hay tecnologías necesarias que todavía no están», explica Alberto Amores, de la organización Monitor Deloitte, que hace unos días presentó su informe Un modelo energético sostenible para España en 2050 y lo explicó con cierto detalle en la sede de la RAI.

En el foro de la Real Academia de Ingeniería se habló más de energías, recursos, consumos, formas de consumir y medio ambiente que de las empresas implicadas en tales procesos.

El argumento de Amores trata de conciliar las realidades de la tecnología, la economía y la «sostenibilidad», basándose en criterios de razón, para llegar a 2050 en condiciones de reducir las emisiones de CO2 «entre un 80% y un 95%». La «neutralidad», o sea, el equilibrio llegados a ese punto, se conseguiría mediante «sumideros de carbono» que lo absorban y reciclen de manera natural.

La cuestión es hacer todo eso sin que la economía y la sociedad se colapsen.

Amores indica puntos esenciales: ¿en qué actividades se produce la contaminación, qué alternativas hay y a qué precio?

En el gráfico de esta página se puede comprobar que el mayor factor contaminante en España es el transporte por carretera. Es decir, el coche particular (en uso de ciudad también), los vehículos de carga (camiones, furgonetas) y los autobuses de transporte colectivo. Eso supone un 31% del total de emisiones, y todo ello se carga al consumo de petróleo. Por otra parte, los diversos usos de petróleo (en generación eléctrica, consumo residencial, industria y otros, incluido su propio refinado) lo convierten en la fuente energética más contaminante en España, con responsabilidad sobre el 55% de los gases de efecto invernadero.

El carbón, que es el agente más intensamente contaminante, ya pasó de largo sus mejores días en España. Sólo tiene un peso significativo, precisamente, en la generación de electricidad (que es el segundo factor de contaminación, con un total del 24%), donde incide con un 16% del total de las emisiones contaminantes españolas.

Transporte por carretera y producción de electricidad, como queda dicho, son los dos sectores más contaminantes. La industria queda en un desgraciado tercer lugar (ojalá tuviéramos más industria) colaborando con el 18% de la contaminación.

En cuanto a agentes contaminantes, el ránking sitúa destacado en cabeza al petróleo (con el 55%), segundo el gas natural (el 26%, la mitad causado por la industria) y tercero el carbón (19%).

¿Solución? La electrificación masiva. «Cambiar la energía a un vector eléctrico, con generación libre de emisiones y mejorando los criterios de eficiencia».

Los coches (y vehículos grandes) con motor de explosión pueden sustituirse por eléctricos. «El motor eléctrico es más eficiente en una relación de 1 a 4, y un diésel emite unas 18 toneladas de gases de efecto invernadero a lo largo de su vida», señala Amores. Pero hay que tomarse un tiempo y resolver obstáculos como la carencia de postes de recarga, particulares y públicos, la eficiencia y precio de las baterías y el tiempo necesario para la recarga. Para que la sustitución de un tipo de coches por el otro sea efectiva «se tendrían que estar vendiendo unos 800.000 coches eléctricos en 2020».

En cuanto al transporte de mercancías, el análisis reprocha la mínima utilización del tren (fácilmente electrificable por completo). España es uno de los países europeos que menos usan el tren para este fin (trenes, aviones y barcos contribuyen con apenas un 2% a la contaminación española).

Pero todo esto no puede hacerse de golpe. «No podemos precipitarnos. Cuando se empezó a instalar energía fotovoltaica en grandes cantidades en España se pagó siete veces más caro de lo debido, por precipitarnos». Luego vino la crisis y el sector se desplomó por su propio peso.

Hay que establecer un calendario y responder «a la gran incógnita, las energías de respaldo», probablemente con tecnologías que todavía «no están». Hay que tener un plan alternativo para cuando no hay viento que mueva los generadores eólicos ni sol que ilumine los paneles solares.

Amores recomienda no precipitarse en los cierres de centrales nucleares ni de gas. «Si cerramos con prisas las nucleares, habrá que construir nuevas centrales de ciclo combinado para reemplazarlas». La energía nuclear produce en la actualidad una quinta parte de la electricidad en España. En la estimación del informe de Monitor Deloitte, prescindir de ella podría costar, además de mucho dinero, aumentar en 170 millones de toneladas las emisiones de CO2 hasta 2030.

CIENTOS DE MILES DE MILLONES

El panorama que dibuja el informe, siguiendo la transición paso a paso, sugiere que en 2050 la energía eléctrica debería cubrir entre el 60 y el 70% de las necesidades totales, siendo producida por un mix prácticamente descarbonizado. El gas natural produciría por debajo del 20% y el petróleo sería casi testimonial, el 1 o el 2%.

Eso significaría tener instalada una capacidad eléctrica entre 161 y 216 gigavatios, de origen renovable, más una capacidad de respaldo entre 40 y 63 gigavatios. En la actualidad, la potencia total instalada (de todos los orígenes) está en torno a 108 gigavatios.

«Si se electrifica la demanda y se responde adecuadamente a la generación, el precio de la electricidad podría bajar un 40% en 2050 y podríamos dejar de necesitar importar energía. Hay que revisar las tarifas, sus componentes y los usos que se hacen», añade Amores.

El informe que maneja hace un análisis económico de lo que costaría llegar a 2050 con un sistema energético radicalmente cambiado y orientado a la electricidad. Las cifras son mareantes si se tratan de digerir de golpe: cientos de miles de millones de euros. Entre 185.000 y más de 250.000 costaría tener las centrales capaces de generar la electricidad necesaria sin emisiones. La suma total de inversiones estimadas se mueve entre los 330.000 y 385.000 millones.

«Pero eso es más o menos lo que se lleva ahora invertido en centrales de ciclo combinado y nucleares. Si lo miramos en la perspectiva de anualizar las inversiones hasta 2050, sale entre 9.400 y 11.000 millones al año, y eso sí parece asequible», remata Alberto Amores.

Y que el último apague la luz…




1577 palabras / etiquetas: Contaminación, medioambiente, energía, electricidad, petróleo, carbón, informe Monitor Deloitte, Alberto Amores, Microsoft, Real Academia de Ingeniería RAI, Día del Planeta
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